En un entorno internacional donde el gas natural licuado (GNL) gana protagonismo, el potencial de Vaca Muerta coloca a la Argentina bajo el foco de la industria energética.
De acuerdo con las proyecciones del Baker Institute en su reporte Energy Insights 2025, la nación se posiciona como uno de los pocos actores latinoamericanos con capacidad real de exportación masiva. No obstante, el estudio aclara que este progreso depende de sortear los conflictos estructurales que históricamente han frenado el flujo de capitales extensos. Ante este panorama, la tecnología de licuefacción flotante (FLNG) surge como la alternativa más viable para mitigar dichas trabas y conectar el recurso neuquino con el consumo mundial.
El tablero de GNL en América Latina
Dentro de la investigación, el apartado “¿Puede América Latina convertirse en un jugador relevante en los mercados globales de GNL?”, liderado por Francisco J. Monaldi (responsable del Programa de Energía para la región en el mencionado instituto), analiza un sector en plena efervescencia. “En las últimas dos décadas, el gas natural licuado se convirtió en uno de los mercados de más rápido crecimiento dentro del sector energético”, afirma el documento. En el mismo se destaca que la oferta global se multiplicó por cuatro, alcanzando un volumen comercializado de 406 millones de toneladas durante el 2024, superando ampliamente las 240 millones registradas en 2013.
Pese a esta expansión, el especialista advierte que la región ha perdido terreno. Entre 2013 y 2024, las exportaciones latinoamericanas de GNL sufrieron una retracción del 62%, aun poseyendo vastas reservas de hidrocarburos.
Al respecto, Monaldi precisa:
"La región posee 285 billones de pies cúbicos (TCF) de reservas de gas natural, lo que representa el 4,3% del total global, muy por debajo de su participación del 19% en las reservas globales de petróleo. Las reservas gasíferas están fuertemente concentradas en Venezuela, principalmente en gas asociado en tierra firme, que representa cerca del 60% de las reservas regionales. Una parte importante del gas asociado producido en la región se reinyecta en los yacimientos petroleros, se quema o se ventea. Aun así, algunos países como México, Argentina y Colombia han desarrollado matrices energéticas intensivas en gas".
En la actualidad, el rol de exportador consolidado queda limitado a Perú y Trinidad y Tobago, mientras las demás naciones siguen dependiendo de la importación para cubrir su demanda.
La solución del FLNG
Bajo este escenario, Vaca Muerta sobresale como el proyecto de shale gas más prometedor fuera de las fronteras estadounidenses. Según el informe de Shale24 y Argenports, el economista subraya que la calidad del reservorio es óptima y su rendimiento es comparable al de las cuencas norteamericanas. El obstáculo, sin embargo, no es geológico sino sistémico: la volatilidad macroeconómica, el intervencionismo de precios, los aportes estatales y la incertidumbre normativa desalientan las inversiones necesarias.
“Algunos de estos riesgos comenzaron a mejorar en el último año bajo la administración del presidente Javier Milei, a través de la estabilización macroeconómica, la eliminación de controles cambiarios y a las exportaciones, la reducción de subsidios energéticos, la sanción del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el fortalecimiento de la estabilidad contractual de largo plazo. No obstante, aún es prematuro determinar si estas mejoras serán sostenibles”, puntualizó el experto.
La construcción de terminales terrestres para la licuefacción demanda capitales inmensos y periodos de retorno de hasta tres décadas. Estas infraestructuras fijas conllevan riesgos financieros difíciles de asumir. Aquí es donde el modelo flotante (FLNG) se vuelve clave: aunque ofrece menores economías de escala y costos operativos superiores, su flexibilidad compensa estas carencias. Al ser unidades móviles, pueden trasladarse si el contexto legal se vuelve adverso, minimizando el peligro de activos varados.
Iniciativas vigentes y proyecciones
Este cambio de paradigma ya se observa en la agenda corporativa. Golar LNG lidera con el Hilli Episeyo (2,45 millones de toneladas anuales) para 2027, seguido por el proyecto MKII con horizonte en 2026. Estas operaciones involucran a empresas como YPF, Pan American Energy, Pampa Energía y Harbour, integradas en el consorcio Southern Energy (SESA).
Simultáneamente, YPF encabeza el plan Argentina FLNG 1 (10 millones de toneladas anuales), que requiere casi 600 kilómetros de ductos específicos. Otras propuestas en fase embrionaria incluyen Argentina LNG 2 (colaboración entre YPF y ENI), proyecto al que recientemente se incorporó la firma emiratí ADNOC.
Un futuro condicionado
“De acuerdo con el modelo RICE de comercio mundial de gas, las exportaciones de GNL desde Argentina podrían materializarse a partir de la década de 2040, especialmente en escenarios de alta demanda global o restricciones en la oferta estadounidense”, sostiene el informe. Para Monaldi, aunque existen desventajas competitivas, apostar tempranamente por el formato FLNG podría darle al país una posición estratégica.
Finalmente, el analista concluyó:
“En conjunto, las perspectivas del desarrollo de GNL argentino son cautelosamente optimistas. El gas, y en particular los proyectos de gas natural licuado, serán más difíciles de concretar que las obras de líquidos y podrían fracasar si los riesgos políticos no continúan disminuyendo. Sin embargo, podrían tener viabilidad de largo plazo en escenarios de alta demanda global de este combustible, liderada por Asia, y regímenes fiscales y contractuales políticamente estables en Argentina”.