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La agenda del Gobierno en 2026: Tarifazos, desinversión y nuevas reglas de juego

El Gobierno acelera para 2026 una transformación del sector energético que pondrá fin a la segmentación tarifaria actual, forzando a 140.000 hogares de ingresos medios a pagar "tarifa plena". Entre las novedades destacan el retiro de Enarsa en la compra de GNL importado, la reactivación de obras de alta tensión con financiamiento privado y una nueva ofensiva legislativa para integrar el hidrógeno al RIGI, mientras se prepara la venta de las acciones estatales en Transener y centrales térmicas clave.

Por Redacción

Lunes, 22 de diciembre de 2025 a las 14:27

El calendario energético del próximo año se perfila bajo una "agenda muy ambiciosa" diseñada por el Poder Ejecutivo. El plan contempla una reingeniería profunda que incluye desde la modificación del cuadro tarifario y marcos regulatorios inéditos, hasta la licitación de infraestructura con capitales privados y la profundización de la desestatización de empresas públicas.

El nuevo orden en las facturas de servicios

A partir del primer mes del año, se implementará un modelo simplificado para la facturación de gas y electricidad. Se abandonará la división tripartita actual (basada en el poder adquisitivo) para adoptar un formato binario que solo distinguirá entre usuarios "subsidiados y no subsidiados".

Esta transición generará impactos desiguales:

  • Segmento Medio: La Secretaría de Energía proyecta que unos 140.000 núcleos familiares perderán los beneficios del nivel N3. Al ser obligados a abonar la "tarifa plena", este grupo enfrentará los mayores incrementos, con ajustes que "podrían superar el 50%".

  • Segmentos Alto y Bajo: Los usuarios N1 verán desaparecer el remanente de subsidio que aún conservan, mientras que los N2 percibirán una reducción drástica en sus bonificaciones actuales.

La efectividad de este plan está atada al debate legislativo. El Gobierno busca revertir la extensión del "Régimen de Zonas Frías" de 2021; tras el rechazo en la Cámara Baja, el futuro de este beneficio dependerá ahora de la insistencia del Senado con la propuesta inicial.

Transmisión eléctrica y el futuro del Hidrógeno

En materia de infraestructura, los primeros meses de 2026 verán la licitación de redes de transporte de alta tensión. El modelo de negocio se basará en la inversión privada con respaldo del BID. La prioridad será la obra "AMBA I", seguida por los tramos "Río Diamante-Charlone-O’Higgins" y el nodo "Puerto Madryn-Choele Choel-Bahía Blanca".

Respecto a la transición energética, el Ejecutivo enviará nuevos marcos regulatorios al Congreso para las energías limpias. El objetivo es otorgar una "hoja de ruta a largo plazo" que permita al hidrógeno verde y sus derivados sumarse al RIGI con condiciones de flexibilidad superiores y una ventana temporal más extensa.

Privatizaciones y el nuevo rol de Enarsa

Tras concretar la transferencia de las centrales hidroeléctricas del Comahue, el foco de las ventas de activos estatales se trasladará a la transportadora "Transener" y a las plantas térmicas "San Martín y Belgrano", hoy bajo control de Enarsa.

Precisamente, Enarsa dejará de ser el comprador central de gas licuado (GNL) para cubrir la demanda del invierno. Esta tarea será delegada a operadores privados bajo su propia responsabilidad financiera. El mecanismo se definirá mediante un concurso que favorecerá a quienes aseguren el mayor volumen de buques, bajo la premisa de un "traslado pleno de los costos del gas licuado importado a la tarifa", a menos que el Estado decida aplicar compensaciones específicas para atenuar el impacto en los consumidores finales.