El crecimiento acelerado de las operaciones de fracking en la Cuenca Neuquina puso en el centro de la escena a la cadena de suministro de insumos clave. Según proyecciones recopiladas por la publicación especializada Planeta Camión, Vaca Muerta cerrará 2026 con un consumo cercano a los 7 millones de toneladas de arena, cifra que escalará hacia los 8 millones de toneladas para 2027. Este volumen abastecerá un nivel de actividad proyectado en 30.000 etapas de fractura en 2026 y 35.000 en 2027 (frente a las 25.000 completadas en 2025).
La envergadura de la operación sostiene actualmente un flujo permanente de hasta 4.300 camiones, dedicados mayoritariamente a cubrir trayectos de más de 1.000 kilómetros. Ante la aceleración de los planes de las operadoras, las estimaciones señalan que para 2028 la flota deberá incorporar entre 1.000 y 1.500 unidades adicionales, lo que representará un crecimiento del 30% en el parque de transporte pesado afectado a la actividad.
Origen del insumo, cuello de botella vial y cuellos de botella operativos
El principal factor que tensiona la logística de transporte es la distancia geográfica entre los centros de extracción y los yacimientos neuquinos. Alrededor del 75% de la arena utilizada proviene de las canteras de Ibicuy y zonas de río en la provincia de Entre Ríos, mientras que las fuentes de aproximación situadas en Río Negro aún cubren una porción menor de la demanda.
Respecto de las ineficiencias en los tiempos de tránsito, el deterioro vial y las propuestas de optimización de costos, se destacan los siguientes ejes centrales:
En relación con los tiempos de viaje y rotación de flota, la traza Entre Ríos-Neuquén —que en condiciones óptimas insume cerca de 48 horas— experimenta actualmente demoras que extienden el recorrido a un rango de entre 70 y 75 horas. Esta dilación, originada por cuellos de botella en canteras, picos de espera en puntos de carga y descarga, contingencias climáticas y requisitos de las operadoras, reduce la rotación a un promedio de seis viajes mensuales por camión, exigiendo una mayor cantidad de unidades para mantener el stock continuo en los sets de fractura.
En cuanto al impacto en la infraestructura y debate de peajes, el paso del tránsito pesado generó alertas en las provincias de tránsito. En La Pampa, un estudio encargado al Consejo Federal de Inversiones (CFI) evaluó el desgaste de los corredores viales, motivando la discusión para implementar un sistema de peajes a camiones no radicados en el distrito para financiar el mantenimiento de las rutas.
Sobre la eficiencia logística y fletes de regreso, uno de los mayores desafíos del sector radica en revertir el "km en vacío". Actualmente, los vehículos retornan sin carga desde la cuenca. Para reducir costos operacionales, se analiza coordinar la logística inversa con el sector agropecuario, adaptando las unidades para el transporte de cereales en el trayecto de regreso hacia el Litoral o el puerto.
Un factor crítico para la continuidad operativa
La capacidad de respuesta del sector logístico se consolidó como una variable determinante para sostener el ritmo de perforación y completación de pozos en el shale. La reducción de los tiempos muertos en las terminales y la mejora de la red vial interprovincial resultarán tan decisivas como la incorporación de nuevas unidades y la formación de choferes profesionales.
En un escenario donde la demanda de arena rozará los 8 millones de toneladas anuales, la optimización del circuito de transporte definirá la estructura de costos y la continuidad de las operaciones no convencionales en la cuenca.