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El petróleo de Venezuela: con las mayores reservas del mundo, pero con la producción estancada y de difícil reactivación

Tras la invasón de Estados Unidos, Venezuela enfrenta el desafío de transformar sus reservas de crudo —las más grandes del mundo— en riqueza real, en un contexto marcado por infraestructuras obsoletas que demandan inversiones superiores a los 250.000 millones de dólares. La alta densidad y el contenido de azufre de su petróleo pesado exigen procesos de refinamiento y dilución complejos que hoy se ven limitados por años de desinversión y sanciones económicas.

Por Redacción

Martes, 06 de enero de 2026 a las 14:38

Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del planeta, estimadas en 303.000 millones de barriles, lo que representa el 17,5% del total mundial según el Boletín Estadístico de la OPEP de 2024. No obstante, la mayor parte de este recurso, concentrado en la Franja del Orinoco, se caracteriza por ser crudo pesado y extrapesado con un elevado contenido de azufre. Estas propiedades químicas no solo dificultan su refinamiento, sino que complican significativamente su transporte, ya que su densidad y los elementos corrosivos que contiene dañan las tuberías metálicas. Para ser comercializado, este petróleo requiere un procesamiento adicional mediante diluyentes que permitan alcanzar una calidad transportable, un factor que eleva considerablemente los costos de producción.

Deterioro de la infraestructura y necesidades de inversión

La capacidad operativa de la industria venezolana atraviesa una crisis de obsolescencia tras décadas de falta de reinversión y mantenimiento. Expertos como Javier Rivas, profesor de EAE Business School, señalan que la infraestructura, que fue de vanguardia hasta finales de la década de 1990, se encuentra hoy profundamente deteriorada. Se estima que el país requiere una inversión cercana a los 250.000 millones de dólares para modernizar sus instalaciones y recuperar niveles de producción de 3 millones de barriles diarios.

Actualmente, la producción se encuentra estancada y depende de una logística precaria, condicionada por sanciones económicas y el uso de flotas de transporte informales para dirigir las exportaciones hacia mercados como el asiático.

Impacto en el mercado global y escenarios geopolíticos

Un eventual levantamiento de las sanciones y el retorno del control operativo bajo estándares internacionales podrían redefinir el mercado energético mundial. Según Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum, la reanudación plena de la oferta venezolana presionaría los precios del crudo a la baja a nivel global.

Sin embargo, analistas como José Manuel Marín Cebrián advierten que el riesgo inmediato no es la escasez física, sino el colapso logístico derivado de la incertidumbre regulatoria y la falta de seguros marítimos. Si bien la reconstrucción de la capacidad productiva demandará años de trabajo, la tensión en los precios del barril responde a una prima de riesgo geopolítico inmediata ante la posibilidad de nuevos bloqueos o cambios contractuales.

El retorno de la inversión extranjera y el desafío de los diluyentes

La salida de capitales internacionales y las restricciones comerciales dificultaron históricamente la importación de diluyentes esenciales para procesar el crudo extrapesado. A pesar de este aislamiento, empresas como la estadounidense Chevron han mantenido licencias operativas limitadas en el país.

Desde centros de análisis como el Real Instituto Elcano, se anticipa que una nueva etapa política y económica incentivaría el regreso de las petroleras internacionales para liderar la recuperación técnica. El dilema estratégico para Venezuela radica en reconstruir sus propias capacidades de refinado a largo plazo o depender de instalaciones especializadas en el exterior, como las ubicadas en Florida, para procesar su producción.