El sector energético se ha consolidado como la gran promesa económica del país. El Gobierno observa con optimismo cómo Vaca Muerta rompe marcas históricas, alimentando la expectativa de una etapa en la que las divisas literalmente “inundarán” el territorio nacional durante la próxima década.
El salto cuantitativo que espera la industria es masivo:
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Corto plazo (2026): Se estima que las ventas externas de hidrocarburos alcancen los US$17.000 millones, impulsadas por un mayor volumen de despacho que compensará la baja de precios internacionales.
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Largo plazo (2031): Con la infraestructura adecuada, las exportaciones anuales podrían rozar los US$50.000 millones.
Esta cifra es equivalente a “un campo y medio más”, una analogía utilizada en el sector para ilustrar cómo la energía podría rivalizar e incluso superar la capacidad de generación de divisas de la agroindustria tradicional.
Inversiones y logística: El corazón de la expansión
Para que el crudo y el gas fluyan hacia el exterior, la clave reside en la ampliación de la infraestructura. El 2025 marcará el quinto año de superávit comercial energético —tras dos décadas de déficit constante—, gracias a proyectos estratégicos:
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Oleoductos: La expansión de Oldelval y la puesta en marcha del proyecto VMOS (amparado por el régimen RIGI) permitirán multiplicar la capacidad de transporte desde fines de 2026.
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Conexiones regionales: Se han reactivado rutas clave como el Oleoducto Trasandino, donde firmas como YPF, Vista, Shell y Equinor enviarán 70.000 barriles diarios a Chile.
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Acuerdos históricos: Pluspetrol ha ofertado suministrar gas a Chile por un plazo de 52 años, mientras que PAE ha sellado contratos para abastecer centrales térmicas en Uruguay.
La apuesta por el Gas Natural Licuado (GNL)
El Gobierno proyecta que el gas transportado por barco sea el pilar que aporte entre US$15.000 y US$20.000 millones extra cada año a partir de 2031. El plan maestro, denominado “Argentina LNG”, se divide en tres fases críticas:
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Fase 1: Alianza estratégica entre YPF y Shell para la licuefacción en buques.
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Fase 2 (Southern Energy): Un consorcio integrado por PAE, YPF, Pampa Energía, Harbour y Golar. Ya cuenta con aprobación RIGI para invertir US$2.700 millones y un compromiso para proveer 2 millones de toneladas a Alemania.
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Fase 3: Un megaproyecto de US$100.000 millones a 20 años, potenciado por el acuerdo entre YPF y la italiana ENI, al que se sumaría la firma árabe Adnoc. Para financiar esta etapa, el JP Morgan liderará una operación de US$20.000 millones involucrando a cientos de entidades bancarias.
A este despliegue se añade el proyecto “LNG del Plata” de Camuzzi, que prevé una inversión de US$3.900 millones para procesar gas en la terminal de La Plata, integrando un gasoducto bajo el agua para servir tanto a la exportación como al mercado interno.