El presidente de YPF, Horacio Marín, analizó el impacto que la normalización de la producción venezolana bajo tutela estadounidense podría tener sobre el mercado global y, específicamente, sobre el desarrollo de Vaca Muerta. Ante la consulta sobre si la reaparición de este competidor histórico representa una amenaza para el shale argentino, Marín se mostró pragmático al señalar que Venezuela simplemente "será otro lugar del mundo que ayudará a cubrir el gap".
El directivo reconoció que las expectativas por el ingreso de este crudo al mercado internacional pueden alterar el precio del barril, aunque advirtió sobre el estado de deterioro de la infraestructura en el país caribeño. Al respecto, recordó su experiencia previa en dicho territorio afirmando que: "Yo trabajé en Venezuela antes de venir acá y la verdad es que hay que reconstruirlo. Está muy dejado y lleva su tiempo"
Desafíos operativos y comparativa de rentabilidad
Un punto central en el análisis de Marín fue la diferencia técnica y de costos entre el petróleo venezolano y el argentino. El titular de YPF destacó las dificultades logísticas de la Faja del Orinoco, donde el crudo presenta una densidad extremadamente alta.
"La faja del Orinoco tiene 10 grados API, significa que es más pesado que el agua, es único. El petróleo se va para abajo y el agua se va para arriba", detalló para ilustrar la complejidad de su extracción frente a la eficiencia lograda en la cuenca neuquina. Marín concluyó que Vaca Muerta mantiene una mayor rentabilidad debido a que Venezuela enfrenta costos operativos muy elevados y sus yacimientos convencionales son mayormente maduros, lo que exige niveles de inversión masivos para recuperar la producción.
El plan de Trump para el crudo venezolano y el control de ingresos
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un plan inmediato para que Venezuela suministre entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a refinerías estadounidenses. Esta medida busca redirigir cargamentos que originalmente estaban destinados a mercados como el de China, evitando así nuevos recortes en la producción de PDVSA.
A través de la red social Truth Social, Trump especificó que el crudo se comercializará a valores de mercado, pero bajo una estricta supervisión financiera: “El petróleo será vendido a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de los Estados Unidos, para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo de Venezuela y de Estados Unidos”. Para ejecutar esta operación, el mandatario ya instruyó al secretario de Energía, Chris Wright, con el fin de iniciar el transporte y descarga directa en puertos de la Unión