En un movimiento que redefine el mapa petrolero de la cuenca del Golfo San Jorge, YPF formalizó este viernes la cesión del área convencional Manantiales Behr, su activo más valioso en la provincia de Chubut, a la empresa Rovella Capital (a través de su subsidiaria Limay Energía). El monto de la transacción alcanza los US$ 575 millones, consolidándose como la operación más significativa dentro del denominado Proyecto Andes.
El acuerdo contempla un esquema de pago escalonado donde, según detalló la compañía ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), “el 60% será abonado al cierre de la transacción y el saldo restante dentro de los 12 meses posteriores al cierre”. Con esta venta, YPF traspasa no solo la explotación del 100% del yacimiento, sino también una infraestructura logística crítica que incluye los oleoductos El Trébol – Caleta Córdova y Manantiales Behr – Cañadón Perdido, además de los stocks de materiales en almacenes estratégicos.
El impacto en la producción y la competencia sectorial
Manantiales Behr es un activo de alto rendimiento para el segmento convencional. Al cierre del tercer trimestre de 2025, el área reportó una producción de 25.000 barriles diarios de petróleo y medio millón de metros cúbicos de gas natural por día. La magnitud del área atrajo a los principales jugadores del sector, pero Rovella Capital logró imponerse frente a competidores de peso histórico como Pecom (del grupo Pérez Companc), Capsa, CGC y el Grupo San Martín.
Simultáneamente, YPF anunció la suscripción de la cesión del clúster Malargüe en la provincia de Mendoza a la operadora Venoil. Ambas operaciones se encuentran ahora en la fase de “aprobación de las autoridades provinciales”, un paso administrativo fundamental para que las nuevas operadoras asuman formalmente el control de los bloques y la responsabilidad sobre el personal y el pasivo ambiental.
Proyecto Andes y el Plan 4x4: El camino hacia Vaca Muerta
Estas cesiones son el corazón del Proyecto Andes, la ambiciosa estrategia de optimización de portafolio liderada por el Banco Santander. El objetivo final es liberar capital y recursos operativos de los yacimientos maduros para volcarlos íntegramente al desarrollo masivo de Vaca Muerta.
Desde la conducción de YPF explicaron la lógica detrás de este desprendimiento:
“El manejo activo del portafolio es uno de los pilares del Plan 4×4 y permite una reasignación más eficiente del capital hacia proyectos estratégicos, como el desarrollo de Vaca Muerta, con el objetivo de incrementar la rentabilidad, fortalecer la producción no convencional y habilitar exportaciones por 30.000 millones de dólares anuales hacia 2031”.
Con la reciente transferencia de las siete áreas en Tierra del Fuego a la empresa provincial Terra Ignis y estos nuevos contratos en Chubut y Mendoza, YPF se encamina a ser una compañía exclusivamente enfocada en el shale. Esta especialización técnica busca maximizar la eficiencia y preparar la infraestructura para el ambicioso horizonte exportador de la próxima década.