La empresa estatal Dioxitek anunció un hito histórico al cerrar el 2025 con una producción de 190 toneladas de dióxido de uranio de grado nuclear. Este volumen representa el máximo registro anual de la planta ubicada en Córdoba y acerca al país al objetivo de eliminar las importaciones de este insumo crítico.
Actualmente, las tres centrales argentinas (Atucha I, Atucha II y Embalse) demandan un total de 230 toneladas anuales, por lo que el nuevo récord cubre ya más del 80% del abastecimiento interno.
Saneamiento financiero y plan de inversión en Córdoba
Desde la compañía atribuyeron este logro a un “proceso de saneamiento y reordenamiento integral”, que incluyó una renegociación clave de la tarifa que Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) abona por el servicio de conversión. Este ajuste tarifario permitió a Dioxitek salir de su urgencia económica y proyectar un plan de inversión de US$ 14 millones a cinco años.
El objetivo técnico es modernizar la planta cordobesa para elevar su capacidad operativa a, al menos, 200 toneladas anuales, garantizando la continuidad de los procesos físico-químicos que transforman el yellowcake en polvo de dióxido de uranio (UO2).
Eficiencia y transición al combustible ULE
El camino hacia el autoabastecimiento total no depende solo de producir más, sino de consumir de forma más inteligente. En sintonía con el récord de Dioxitek, Nucleoeléctrica avanza en la implementación de Uranio Levemente Enriquecido (ULE) para Atucha II.
Esta transición tecnológica, que ya se utiliza en Atucha I desde los años 90, permitiría un ahorro de 50 toneladas anuales en el consumo de dióxido de uranio. La combinación de una mayor producción en Córdoba y la reducción de la demanda por mayor eficiencia energética permitiría que Dioxitek cubra con creces el 100% de la matriz nuclear argentina.