La central nuclear Atucha II ha vuelto a operar al 100% de su potencia, un hito técnico que el sistema energético argentino no registraba desde hace siete años. La noticia fue confirmada por Demian Reidel, presidente de Nucleoeléctrica Argentina y responsable del programa Argentina Nuclear, quien subrayó la importancia de este logro para el abastecimiento nacional.
A través de sus redes sociales, el funcionario anunció que el reactor alcanzó un nivel de generación del 100,2%, destacando que este hito representa "Energía limpia para una Argentina que vuelve a crecer. El futuro es nuclear".
Precisiones técnicas sobre la potencia nominal
El retorno al nivel óptimo de funcionamiento implica el aprovechamiento integral de la capacidad de diseño del reactor. Reidel aclaró que operar sistemáticamente por debajo de la potencia nominal supone un desaprovechamiento de los recursos, mientras que una sobreexigencia excesiva podría comprometer la vida útil de los elementos combustibles y de los componentes críticos.
En este sentido, explicó que el valor de 100,2% se encuentra dentro de los parámetros de seguridad: "Si la diferencia entre la potencia real y el 100% es menor al 0,5%, se trata de una operación normal a máxima potencia", detalló el directivo.
Estabilidad y márgenes de tolerancia
Para garantizar la eficiencia y minimizar el desgaste de los componentes, las centrales nucleares operan con un margen de tolerancia que evita ajustes mecánicos constantes. Este margen, o "changüí" según la definición del propio Reidel, permite que el sistema no deba mover permanentemente las barras de control, un proceso que genera estrés en la estructura del reactor.
De esta manera, una oscilación de ±0,5% respecto al 100% se considera una operación estable y eficiente. La plena operatividad de Atucha II refuerza la oferta de energía de base, limpia y de alta disponibilidad, en un momento clave para la competitividad económica del país.