A tres años de la puesta en marcha del hoy denominado gasoducto Perito Moreno (originalmente bautizado Presidente Néstor Kirchner), un informe exhaustivo elaborado por la Fundación Encuentro reveló el monumental impacto macroeconómico de la obra de infraestructura más importante de la última década.
El documento destaca una tasa de retorno excepcional para las finanzas públicas: por cada dólar invertido en su construcción, la Argentina logró ahorrar cerca de cuatro dólares en divisas, consolidando un paso decisivo hacia el autoabastecimiento energético.
De acuerdo con la publicación, la obra demandó una inversión original de u$s2.300 millones (neto de IVA, por tratarse de un tributo que retorna de forma directa a las arcas estatales). Al contrastar ese costo con el desplome de las erogaciones en el sector externo, la entidad técnica calculó un retorno económico de 3,97 veces el capital hundido, transformándose en un caso testigo de eficiencia en la ejecución de infraestructura estratégica.
Sustitución de importaciones en cifras: las facturas que el país dejó de pagar
Los indicadores de flujo volcados en la red de transporte nacional confirman la contundencia del proyecto. A lo largo de estos 36 meses de operación continua, el ducto inyectó un volumen consolidado de 17.000 millones de metros cúbicos (m³) de gas natural extraído del subsuelo neuquino.
Este caudal permitió un ahorro acumulado de u$s9.122 millones mediante la sustitución directa de cargamentos energéticos internacionales de alto costo. El informe desglosa que las divisas retenidas en el Banco Central corresponden a contratos que el Estado dejó de financiar en los siguientes rubros críticos:
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Buques regasificadores de Gas Natural Licuado (GNL) en los puertos de Escobar y Bahía Blanca.
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Cargamentos de gasoil y fueloil para el parque de generación eléctrica de CAMMESA.
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Importaciones de gas por tubería desde Bolivia.
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Importaciones de emergencia de energía eléctrica remitidas desde Brasil y Uruguay durante los picos de consumo invernal.
Hito de gestión: 302 días de obra y el rol de la industria local
Desde el plano político y de gestión, la Fundación Encuentro atribuyó el éxito del proyecto a la planificación y eficacia presupuestaria coordinada durante el tramo final de la anterior administración. "El gasoducto es la prueba concreta de un proyecto nacional de largo plazo, planificado y ejecutado bajo la conducción del por entonces ministro de Economía, Sergio Massa", subrayó la institución en su comunicado.
La ingeniería logística representó un récord para la construcción de ductos a nivel global, completando el tendido troncal en apenas 10 meses (302 días corridos). El desarrollo industrial presentó además un fuerte componente de integración nacional: el 81% de la obra fue provista y ejecutada por el entramado metalmecánico y de servicios de la Argentina, bajo la conducción operativa de Agustín Gerez al frente de la estatal Energía Argentina (ENARSA), en sintonía con la entonces secretaria de Energía, Flavia Royón.
El diseño estratégico del programa energético local había obtenido en su fase de proyecto un fuerte respaldo internacional. Durante una presentación efectuada por Sergio Massa ante las principales corporaciones petroleras globales en el Baker Institute de la Universidad de Rice, en Houston, el departamento de energía de dicha institución académica calificó la estrategia como "meritoria" y alineada con la productividad geológica de Vaca Muerta.
El freno a la segunda etapa y el impacto en el empleo regional
A pesar de los saldos comerciales positivos, el informe técnico advierte que el sistema de transporte actual opera al límite de su capacidad y que la soberanía energética integral aún no se ha completado. Durante la temporada invernal, el país todavía se ve obligado a realizar importaciones complementarias debido a que se encuentra paralizada la ejecución de la segunda etapa del gasoducto, un tramo que estaba proyectado para conectar la provincia de Buenos Aires con el sur de Santa Fe pero que fue frenado por la actual administración nacional.
Finalmente, el documento pondera el rol del gasoducto como la "llave de paso" que terminó por destrabar el verdadero potencial productivo de Vaca Muerta. Más allá del beneficio directo en el abaratamiento de los costos de calefacción domiciliaria y de insumos industriales, la obra civil movilizó de forma directa a 48.800 trabajadores durante su etapa constructiva y hoy actúa como el soporte estructural que sostiene 12.750 puestos de trabajo permanentes en las áreas de perforación, fractura y producción de la Cuenca Neuquina.