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El sector energético ayuda a capear la crisis en la industria siderúrgica

A pesar de un incremento interanual del 10,7% en la producción de acero crudo, la industria siderúrgica advierte por una situación crítica en los sectores de consumo masivo debido a la sobreoferta y la presión importadora. Con una industria automotriz en retroceso y la construcción sin consolidarse, la demanda de acero se sostiene casi exclusivamente por los proyectos energéticos de Vaca Muerta.

Por Redacción

Martes, 30 de diciembre de 2025 a las 14:34

La industria siderúrgica argentina finaliza el año con una dinámica ambivalente, marcada por un crecimiento sostenido en la producción primaria pero condicionada por una creciente competencia externa en los segmentos de consumo masivo.

Según los últimos datos difundidos por la Cámara de la Industria del Acero, la producción de acero crudo alcanzó en noviembre las 374.900 toneladas, cifra que representa una leve suba del 0,4% respecto a octubre y un sólido crecimiento interanual del 10,7% en comparación con el mismo mes de 2024. Este desempeño general, sin embargo, oculta realidades muy dispares entre los diversos sectores que demandan insumos metálicos.

En el segmento de los productos laminados, tanto planos como no planos, la producción totalizó 334.300 toneladas durante el anteúltimo mes del año. Aunque este volumen se sitúa un 0,7% por encima de los niveles de noviembre del año pasado, registró una contracción mensual del 1,1%. Esta fluctuación responde directamente a la inestabilidad de la construcción, donde los despachos de cemento retrocedieron un 13,7% en la comparación mensual, y a la fuerte caída de la industria automotriz. Este último sector atraviesa un escenario crítico con una baja productiva del 19,6% en el mes y un desplome interanual del 29,3%, acumulando un retroceso cercano al 1% en lo que va de 2025.

El contraste más marcado aparece en los extremos de la cadena productiva. Mientras que el sector energético, impulsado por los desarrollos en Vaca Muerta y las nuevas obras de transporte de hidrocarburos, se consolidó como el motor principal de la demanda de acero, el rubro de línea blanca y consumo masivo enfrenta un panorama sombrío.

La combinación de una caída en las ventas internas y una sobreoferta de productos extranjeros ha generado una presión importadora que condiciona la operatividad de las fábricas locales. Este impacto es visible en la producción de planos laminados en frío, que se desplomó un 30,9% en noviembre respecto a octubre, reflejando el menor ritmo de la actividad industrial y el avance de la competencia externa.

De cara a 2026, las proyecciones de la industria siderúrgica están atadas a la normalización del crédito y a la recuperación del poder adquisitivo para reactivar los sectores hoy paralizados. Si bien el lanzamiento de nuevas iniciativas energéticas genera expectativas favorables, desde la Cámara advierten que la mayor competencia de productos importados podría afectar la provisión local de insumos para esos desarrollos. En cuanto a otros indicadores técnicos de noviembre, la producción de hierro primario se ubicó en 214.900 toneladas, manteniéndose estable frente a octubre pero con una marcada caída interanual del 21,6%, lo que subraya el reordenamiento que atraviesa la estructura productiva del sector hacia el final del ciclo actual.