A pesar de un incremento interanual del 10,7% en la producción de acero crudo, la industria siderúrgica advierte por una situación crítica en los sectores de consumo masivo debido a la sobreoferta y la presión importadora. Con una industria automotriz en retroceso y la construcción sin consolidarse, la demanda de acero se sostiene casi exclusivamente por los proyectos energéticos de Vaca Muerta.