La gestión y reúso del agua en los desarrollos no convencionales se posiciona como una de las prioridades estratégicas para la competitividad operativa de Vaca Muerta. Frente al crecimiento proyectado de la actividad y las crecientes restricciones ambientales y de disposición final, la industria hidrocarburífera local busca replicar las eficiencias alcanzadas en la cuenca del Permian (Estados Unidos) para transformar el agua de producción —el efluente que retorna a la superficie junto con los hidrocarburos— en un insumo clave para el completamiento de pozos.
El especialista y presidente del Comité Ejecutivo de PWS Argentina, Guillermo Aversano, analizó el salto de escala que enfrenta la formación no convencional argentina y remarcó la ventaja de contar con tecnologías probadas a nivel global: "Tenemos la curva de aprendizaje bastante resuelta. Acá no hay que inventar nada, solo adaptar a las condiciones que se presentan en Vaca Muerta".
La brecha operativa con el Permian y la dinámica del reúso
La comparación entre la cuenca del Permian y Vaca Muerta refleja dos etapas distintas en la madurez y dimensiones de la gestión hídrica:
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Escala de volumen y equipos: El Permian genera cerca de 22 millones de barriles diarios de agua de producción (donde hasta más del 80% del fluido extraído es agua según el área) y opera con 120 sets de fractura, frente a los 15 sets activos en la cuenca neuquina.
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Porcentajes de recirculación: En Estados Unidos ya se reutiliza entre el 50% y el 60% del agua para nuevas operaciones de fractura, con la meta de alcanzar el 80% para 2030 e incursionar en aplicaciones secundarias como la agricultura y la refrigeración de centros de datos.
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El caso local: En la Argentina, la baja salinidad y el menor volumen relativo de agua de producción facilitan técnicamente el reciclado, aunque la aceleración de la actividad exigirá escalar la infraestructura de tratamiento.
El impacto del nuevo canon provincial y el blendeo como alternativa
El tratamiento y reutilización del recurso cobró máxima urgencia en la provincia del Neuquén tras la entrada en vigencia del Decreto 792/2026. Desde el 1° de julio, el Gobierno provincial fijó un canon por cada metro cúbico de agua captada equivalente al precio de 2,5 litros de gasoil grado 3 de YPF (alícuota que ascenderá a 3 litros desde enero de 2027 y se actualizará de forma bimestral).
Tomando como referencia que una etapa de fractura demanda unos 1.500 m³ de agua —y un pozo promedio de 50 etapas requiere cerca de 75.000 m³—, la tasa representa un costo regulatorio de aproximadamente USD 4,35 por m³, agregando más de USD 300.000 de costo directo por cada pozo perforado. Ante este escenario, técnicas como el blendeo (mezcla de un 30% de agua de producción tratada con un 70% de agua dulce) asoman como una vía directa para reducir el consumo del río y recortar los costos operativos hasta en un 50%.
“Hay determinados procesos de tratamiento que llegan a un estándar de calidad de agua que le sirve a la compañía. Pasemos del residuo al insumo”.
Neuquén fue sede del primer Congreso de la Produced Water Society (PWS)
Como reflejo del interés del sector por estas tecnologías de economía circular, la ciudad de Neuquén albergó los días 15 y 16 de octubre de 2026 el primer congreso nacional de la Produced Water Society (PWS) en el Hotel Hilton. El encuentro internacional reunió a directivos de empresas operadoras, compañías de servicios especiales, sindicatos y organismos reguladores para debatir el futuro de la gestión del agua hacia 2030, el desarrollo de plantas de tratamiento locales y las lecciones aprendidas en las cuencas no convencionales de Norteamérica.