Una de las obras de infraestructura energética más determinantes para el norte del país padece una parálisis que impide capitalizar el potencial total de Vaca Muerta. Diseñada e inaugurada originalmente en 2022 por la gestión de Sergio Massa para revertir el flujo del Gasoducto Norte, sustituir las declinantes importaciones de gas desde Bolivia y abastecer a las provincias del Noroeste Argentino (NOA), la traza troncal se encuentra concluida en la mayoría de sus segmentos físicos. Sin embargo, la parálisis de un eslabón clave en el sistema de presión mantiene el proyecto operando a media máquina.
Actualmente, el ducto transporta un volumen consolidado de 15 millones de metros cúbicos diarios (Mm³/d). Esta capacidad técnica podría dar un salto inmediato hasta los 19 Mm³/d si se finalizaran las obras civiles y electromecánicas de cuatro plantas compresoras estratégicas distribuidas entre Córdoba y Salta: Lavalle, Lumbreras, Deán Funes y Ferreyra.
El frente judicial de la contratista y el cuello de botella en Córdoba
El cronograma de ampliación colisionó con severas complicaciones financieras y legales. Las cuatro plantas compresoras remanentes registran niveles de ejecución heterogéneos, que oscilan entre un rezagado 20% en el peor de los frentes hasta un avanzado 80% en la unidad más cercana a su terminación. No obstante, las celdas de construcción se encuentran totalmente paralizadas desde hace meses:
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Concurso de acreedores: La firma contratista adjudicataria de los trabajos, Esuco, ingresó en concurso preventivo de acreedores. La constructora justificó su estrés financiero a partir de una deuda acumulada por parte de la estatal Energía Argentina S.A. (Enarsa) y la drástica caída de ingresos derivada del freno generalizado a la obra pública nacional.
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Traba procesal: El destino del proyecto quedó subsumido en un complejo litigio judicial concursal, lo que dilata los plazos para una eventual rescisión de contrato o una reasignación de las tareas a otra constructora.
Incluso si se lograra destrabar el conflicto en los tribunales y poner en funcionamiento las cuatro plantas de compresión, fuentes especializadas del sector advierten que la cuenca del NOA seguiría sin recibir los 19 Mm³/d proyectados. Ello obedece a que los elevados picos de consumo residencial e industrial de la provincia de Córdoba absorben gran parte del flujo de gas, licuando los saldos excedentes antes de que puedan continuar su recorrido hacia el norte del mapa.
El plan alternativo de TGN: un gasoducto de USD 2.000 millones
Frente a este escenario de asfixia, la distribuidora Transportadora de Gas del Norte (TGN) trabaja a contrarreloj en el diseño de una solución de fondo. La empresa transportista prevé presentar formalmente durante el segundo semestre de este año un proyecto para construir un nuevo gasoducto troncal desde la Cuenca Neuquina hasta la localidad cordobesa de La Carlota.
La ingeniería del proyecto, cuya traza final se está terminando de delinear, contempla una capacidad de inyección inicial de 15 Mm³/d, expandible mediante sucesivas etapas de potencia en función de los contratos de compra en firme que se suscriban. El costo de la megaobra se estima por encima de los USD 2.000 millones, un monto que los directivos de la compañía consideran plenamente financiable en el mercado internacional debido al fuerte interés que despierta el fluido tanto en el frente local como en los mercados de exportación regional:
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Demanda local: El mercado doméstico evidenció un volumen de solicitudes superior al previsto, traccionado por centrales de generación térmica y grandes proyectos mineros de la Puna que demandan gas para sus procesos industriales.
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El factor Chile y el GNL del Pacífico: El mercado chileno emergió como un vector clave para los balances financieros del ducto. Las industrias del país trasandino buscan sustituir sus plantas de generación a carbón y desplazar el costoso Gas Natural Licuado (GNL) que importan por barco. Asimismo, cobra fuerza la factibilidad técnica de exportar el gas de Vaca Muerta al mercado global licuándolo en las propias terminales regasificadoras chilenas (como Quintero), las cuales requerirán obras de readecuación menores para operar en sentido inverso.
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Mercosur y Bolivia: La traza abre la compuerta para consolidar contratos de provisión en firme de mediano plazo con Brasil, aprovechando los caños vacíos de la infraestructura boliviana como vía de tránsito internacional.