El andamiaje logístico diseñado para internacionalizar el gas natural de la cuenca neuquina superó su examen institucional más relevante. La corporación petrolera Southern Energy (SESA) confirmó que el Comité Evaluador de Proyectos del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aprobó de forma oficial la construcción del Gasoducto Dedicado Tratayén-San Antonio.
La megaobra de infraestructura, cuyo vehículo de ejecución y desarrollo estará liderado por la firma San Matías Pipeline, demandará una inversión privada consolidada de u$s1.300 millones.
La traza del nuevo ducto conectará de forma directa los bloques de producción no convencional de Vaca Muerta, en Neuquén, con el litoral costero del Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro. El visto bueno del paraguas normativo del RIGI destraba formalmente las líneas de financiamiento internacional al garantizar la previsibilidad cambiaria, fiscal y aduanera por las próximas tres décadas, un paso indispensable para viabilizar el proyecto de licuación y exportación de Gas Natural Licuado (GNL) hacia los mercados de ultramar.
Actualmente, el vertiginoso incremento en la extracción de shale gas en los yacimientos neuquinos encuentra su principal factor de estrangulamiento en la capacidad de evacuación del segmento del midstream. La habilitación de este sistema de transporte independiente desactivará el límite operativo de las productoras, permitiendo monetizar las reservas excedentes de la cuenca.
La ingeniería de la traza: 472 kilómetros en paralelo al oleoducto VMOS
La aprobación legal coincide con avances sustantivos en materia de factibilidad socioambiental en el territorio patagónico. La localidad rionegrina de San Antonio Oeste fue sede de la audiencia pública obligatoria para debatir el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la obra, el cual fue diseñado por la consultora técnica experta Serman y Asociados.
Las especificaciones geográficas y de diseño del ducto comprenden los siguientes parámetros clave:
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Longitud total: Un tendido de 472,5 kilómetros.
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División política: El mapa de obra distribuye un tramo inicial de 29 kilómetros en la provincia de Neuquén y un bloque mayoritario de 443,5 kilómetros en territorio de Río Negro.
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Sinergia logística: Gran parte del recorrido del caño avanzará de forma paralela a la traza del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), actualmente en desarrollo por parte de YPF.
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Capacidad operativa: El sistema poseerá una capacidad de transporte de 28 millones de metros cúbicos diarios (MMSMCD), utilizando cañerías de acero al carbono de 36 pulgadas de diámetro, las cuales irán soterradas a una profundidad reglamentaria de un metro por razones de seguridad civil y ambiental.
Desafíos críticos: la Planta Allen y la perforación del río Negro
Para vencer la resistencia física de la geografía esteparia y asegurar el caudal necesario hasta la costa atlántica, la ingeniería del proyecto contempla la instalación de la Planta Compresora Allen. Esta base logística ocupará un predio industrial de 260 por 140 metros y estará equipada con turbinas alimentadas a gas que elevarán la presión operativa del fluido hasta alcanzar una potencia de 98 kg/cm²g.
No obstante, el reto técnico más complejo del trazado se localiza en la geografía fluvial de la zona de Chelforó, donde el caño deberá sortear el cauce del río Negro. Para anular el impacto ecológico sobre el recurso hídrico, la empresa contratista ejecutará una maniobra de perforación horizontal dirigida (PHD). Esta tecnología de avanzada permitirá instalar el ducto a una profundidad de dos metros por debajo del lecho del río a lo largo de sus 240 metros de ancho, prohibiendo de forma taxativa cualquier tipo de intervención o alteración de la superficie del agua.
Cronograma de obra y el rol de los buques licuadores
La planificación formal contempla el inicio de las tareas civiles de campo para este mes de junio de 2026, pautando un plazo de ejecución neta de 24 meses para completar el tendido. En términos de empleo e impacto social regional, la fase constructiva traccionará la contratación directa de 1.500 operarios técnicos, divididos en 1.100 puestos destinados a los equipos de zanjeo y desfile de caños, y 400 cupos abocados al montaje electromecánico de la planta de compresión.
Una vez operativo en el año 2028, el gas proveniente de Tratayén arribará a la terminal de San Antonio Oeste. Allí, una Estación de Medición (EMED) procesará las moléculas antes de transferirlas a la planta compresora costera de SESA. El tramo final de la cadena de valor se ejecutará mar adentro: el recurso ingresará a las unidades flotantes de licuación ancladas de forma permanente en las aguas profundas del golfo. El buque “Hilli Episeyo” liderará la primera etapa de licuación del gas natural argentino, sistema al que posteriormente se acoplará la unidad flotante MKII con el objetivo de duplicar el volumen de los despachos hacia los centros de consumo global.