El flujo de inversiones de gran escala para el desarrollo masivo de los recursos no convencionales registró un salto sin precedentes en la cuenca neuquina. La petrolera estadounidense Chevron formalizó este martes la presentación de un nuevo proyecto integral bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), el cual contempla un desembolso global de u$s13.800 millones destinado de forma exclusiva a la explotación y desarrollo hidrocaburífero del bloque El Trapial, situado en el norte de Vaca Muerta.
La presentación del trámite administrativo ante el Ministerio de Economía convalida un cambio de escala operativa para la corporación norteamericana y se produce como corolario de una serie de pronunciamientos públicos de su alta línea ejecutiva, donde destacaron de forma explícita las reformas estructurales aplicadas sobre el entorno normativo y comercial de la Argentina.
El respaldo de la corporación al marco del RIGI
A través de un comunicado institucional difundido en paralelo al ingreso de la solicitud formal, Chevron ponderó la construcción de un escenario de certidumbre fiscal de largo plazo, ubicando a los incentivos de la Ley Bases como el vector determinante para convalidar su plan de negocios:
“Chevron reconoce los esfuerzos del gobierno argentino por los importantes avances logrados para el desarrollo de los recursos energéticos de Argentina. Marcos como el RIGI, que contribuyen a la previsibilidad regulatoria e incentivan las decisiones de inversión a largo plazo, son pasos clave para la industria energética de Argentina”.
La compañía estadounidense ya detenta los derechos de operación y el control del bloque El Trapial (donde posee una Concesión de Explotación No Convencional), un activo que se suma a su participación estratégica no operativa del 50% en los yacimientos Loma Campana y Narambuena, los cuales co-desarrolla en tándem con YPF, la principal productora de hidrocarburos del país.
Pioneros del shale y el quiebre frente al éxodo corporativo
El rol de Chevron en el subsuelo neuquino arrastra un valor simbólico e histórico fundamental: fue la primera gran corporación transnacional que apostó por el potencial del shale oil local cuando en 2013 selló el emblemático acuerdo con YPF para intervenir el bloque Loma Campana.
La presentación del proyecto por u$s13.800 millones consolida además la permanencia y el arraigo de la firma norteamericana en el país. Junto a la francesa TotalEnergies y la angloholandesa Shell, Chevron integra el restringido pelotón de multinacionales que optaron por sostener e incrementar sus posiciones en la formación no convencional, contrastando con el éxodo de otras operadoras extranjeras que se inició hacia finales de 2024 tras las primeras etapas de desregulación y apertura de la economía.
La visión de Mike Wirth: de mercado periférico a activo global
El sustento técnico y político de este desembolso millonario fue adelantado en marzo pasado por el presidente y CEO global de Chevron, Mike Wirth, durante su exposición en el prestigioso foro energético CERAWeek de S&P Global desarrollado en Houston, Texas. En aquel escenario, el ejecutivo reconoció que, si bien la Argentina aún presentaba desafíos pendientes en materias de flexibilización laboral, alivio impositivo y apertura comercial, la tendencia del clima de negocios exhibía mejoras concretas.
Wirth estructuró su diagnóstico diferenciando las condiciones del subsuelo de los factores institucionales de superficie:
“La geología es excelente”.
“El desafío en la Argentina siempre estuvo más bien arriba del suelo”.
El CEO global precisó que, mientras la productividad física de los recursos naturales nunca estuvo bajo tela de juicio, las trabas históricas vinculadas al régimen de leyes laborales, las barreras aduaneras para la importación de bienes de capital de alta tecnología y los cupos para la exportación de crudo comenzaron a ser abordados por la administración central de forma sistemática.
“Nuestra satisfacción con la geología es grande y yo esperaría que, con el tiempo, observemos avances sustained en el entorno local”.
En esa misma disertación en el Hilton Américas de Houston, Wirth elogió al presidente Javier Milei por “mejorar la capacidad de inversión” en el país e introdujo un cambio organizativo estratégico para la corporación: Argentina fue integrada formalmente al mapa global de no convencionales de Chevron, siendo administrada bajo una estructura técnica unificada junto a las operaciones de la cuenca de Permian, Bakken y los activos de Bolivia.
Este esquema corporativo apunta a acelerar de forma directa la transferencia tecnológica, el flujo de capital humano calificado y la replicación de mejores prácticas operativas a escala global. Bajo esa nueva arquitectura organizativa, el yacimiento neuquino dejó de ser considerado una filial periférica para transformarse en uno de los núcleos donde la petrolera prevé optimizar de forma agresiva sus costos unitarios y métricas de perforación, anticipando lo que Wirth sintetizó al afirmar que “Chevron prevé que Vaca Muerta desempeñe un papel más importante en su cartera de productos en los próximos años”.
La diplomacia presidencial en Los Ángeles y el cierre técnico
La ingeniería del proyecto de inversión para El Trapial terminó de madurar en términos políticos a comienzos de mayo. Fue durante una gira oficial que el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, realizaron a la ciudad de Los Ángeles.
En el marco de ese viaje institucional, los máximos directivos de la casa matriz de Chevron mantuvieron una audiencia privada con la comitiva argentina. Según confirmaron fuentes oficiales del Palacio de Hacienda, en aquel cónclave los altos mandos de la petrolera anticiparon las líneas generales del proyecto y ratificaron el interés de la corporación de profundizar su estrategia en el país y expandir de forma acelerada la curva de producción de petróleo para el mercado de exportación, un compromiso que tomó forma legal definitiva este martes con el ingreso de la solicitud al régimen del RIGI.