La actividad de perforación en la formación neuquina registró un nuevo récord operativo al concentrar 43 equipos activos sobre un total de 56 a nivel nacional, según los datos relevados por la consultora Tecnopatagonia. Durante su presentación en la exposición Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, realizada en el Espacio DUAM de Neuquén, el gerente de la firma, Mariano de la Riestra, analizó los principales indicadores del sector y ratificó que las proyecciones del parque de perforación apuntan a cerrar el año con 45 unidades operativas para sumar otros cinco equipos durante 2027, alcanzando los 50.
El escenario productivo combina una mayor capacidad de perforación, innovaciones tecnológicas en instrumentación y pozos con ramas horizontales cada vez más extensas. No obstante, este dinamismo impone nuevos desafíos sobre la infraestructura de evacuación, la cadena logística de insumos como la arena y la adaptación de las pequeñas y medianas empresas de servicios que integran los eslabones de soporte en la cuenca.
Reducción de tiempos de ejecución y migración del cuello de botella hacia la perforación
Uno de los datos más destacados del relevamiento radica en la optimización de los tiempos operativos. El tiempo promedio de perforación se redujo a 15 días por pozo, registrándose operaciones que se completan en menos de 10 jornadas, con una longitud promedio en las ramas horizontales que ya ubica los ramales en unos 3.300 metros, además de haberse perforado media docena de pozos con extensiones superiores a los 4.500 metros. Con estas marcas, las estimaciones prevén concluir 2026 con aproximadamente 540 pozos perforados.
Este avance técnico modificó el equilibrio histórico de la actividad en Vaca Muerta, desplazando a la fractura del rol de principal cuello de botella. Con una disponibilidad de 15 sets de fractura en el país operando a una ocupación cercana al 58% gracias al incremento de horas efectivas de bombeo diario, la perforación volvió a posicionarse como el segmento que dinamiza la curva. Según indicó De la Riestra, hasta septiembre se acumulaban unas 10.000 etapas de fractura listas para ejecutarse a la espera de nuevos pozos terminados, evidenciando una brecha operativa entre ambos tramos del desarrollo.
Logística, consumo masivo de arena y presión sobre la cadena de valor
El crecimiento de la actividad hidrocarburífera repercute de manera directa en el consumo de insumos críticos. Durante el último mes relevado, la demanda de arena para fracturas hidráulicas alcanzó las 600.000 toneladas, planteando exigencias severas sobre los sistemas de transporte, la coordinación de traslados y la eficiencia de las plantas de procesamiento. En ese sentido, el ejecutivo enfatizó la necesidad de contar con una mayor previsibilidad y cronogramas transparentes por parte de las operadoras: "Tenemos un follow up de cronogramas futuros para poder organizarse mejor en la logística".
En paralelo, el impacto se extiende a todo el entramado industrial pyme. "Hay un montón de Pymes alrededor en el segundo anillo, en el tercer anillo, que se ven sensiblemente afectadas con lo que está pasando en la actividad", advirtió De la Riestra al remarcar que el sector de servicios requiere inversiones constantes para actualizar equipos y sostener el ritmo de expansión de las grandes operadoras sin descuidar las restricciones de evacuación de crudo y gas que condicionan la maduración de los proyectos en la cuenca.