Un equipo de ingenieros e investigadores chinos desplegó la plataforma Jilin-2, una instalación fotovoltaica marina flotante de 100 kW de potencia que destaca por una característica inédita: su estructura de soporte está construida mayoritariamente con materiales de origen biológico derivados del bambú. El desarrollo fue llevado a cabo en forma conjunta por Yantai CIMC Raffles Ocean Technology Group, China Forestry Group Corporation y la Universidad Forestal de Pekín.
Ubicada frente a las costas de Yantai, en la provincia de Shandong, la infraestructura busca evaluar el comportamiento y la durabilidad de estos materiales vegetales en entornos marinos de alta exigencia, reduciendo la huella de carbono asociada al uso tradicional de acero y plásticos de alta densidad (HDPE).
Innovación en materiales: tubos de bambú y madera reforzada
El elemento distintivo de la plataforma radica en su arquitectura flotante, construida con tubos de bambú enrollado y una tecnología denominada Sea Bamboo Pipe. Este componente combina un núcleo de madera y bambú reforzado mediante fibras continuas y pretensadas.
La ingeniería del material persigue cuatro ventajas clave para la industria naval y energética:
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Alta resistencia mecánica para soportar el impacto del oleaje.
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Bajo peso, lo que simplifica los requerimientos de flotabilidad.
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Resistencia a la corrosión salina en comparación con las estructuras metálicas convencionales.
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Sostenibilidad, al utilizar materias primas renovables de rápido crecimiento.
El objetivo de los desarrolladores es probar que es posible transmitir electricidad limpia generada sobre una infraestructura de soporte construida con insumos de bajo impacto ambiental.
Escala de potencia y conexión con la industria del hidrógeno verde
Jilin-2 marca un salto cuantitativo respecto de su antecesor, el prototipo Jilin-1, presentado en octubre de 2023 con una capacidad de apenas 10 kW. Al multiplicar por diez la potencia instalada —alcanzando los 100 kW—, el equipo amplió significativamente la superficie útil de captura solar e ingresó en una nueva fase de pruebas a mayor escala.
Asimismo, el proyecto va más allá de la simple inyección de energía a la red eléctrica. Instalada dentro de la base de demostración de CIMC en Yantai, la electricidad generada por Jilin-2 abastecerá un complejo experimental destinado a la producción de hidrógeno, amoníaco y metanol, vinculando la generación fotovoltaica offshore con la industria de los combustibles sintéticos limpios.
Resistencia ambiental: la prueba de fuego en alta mar
El desafío principal que enfrentará la plataforma será demostrar la integridad estructural del bambú y sus resinas frente a factores severos de degradación: el contacto permanente con agua salada, la humedad extrema, el estrés mecánico de las olas y la radiación ultravioleta. Los datos obtenidos en Yantai servirán de insumo para determinar si los biomateriales pueden escalarse hacia parques solares flotantes de escala comercial.