El desarrollo del mayor polo cuprífero proyectado en la Argentina completó un paso de ingeniería civil crítico, en medio de un debate sectorial por la integración de la cadena de valor local. Los accionistas del proyecto minero Vicuña —el megacomplejo que unifica los yacimientos metalíferos Josemaría y Filo del Sol en la cordillera de la provincia de San Juan— adjudicaron la primera etapa para la construcción de su nuevo campamento minero en el departamento Iglesia. La obra, clave para albergar al personal técnico durante las próximas fases de construcción pesada, demandará una inversión de u$s52 millones.
La licitación corresponde a aproximadamente el 25% de la infraestructura residencial total del yacimiento y contempla la edificación de 45.000 metros cuadrados cubiertos de instalaciones de alta montaña. El contrato fue otorgado a un consorcio binacional integrado por la firma constructora nacional RAFA S.A. y la corporación industrial china Beijing Chengdong. Por su parte, la multinacional PowerChina (con operaciones en el país desde 2016) asumirá la responsabilidad de la gestión integral del contrato bajo la modalidad EPC (Engineering, Procurement and Construction).
Ingeniería modular y controversia por el compre nacional
La metodología constructiva seleccionada por el consorcio minero combina la prefabricación industrializada en el exterior con el montaje civil en territorio cuyano. Las obras civiles de base, el movimiento de suelos, las fundaciones de hormigón, el ensamblaje en sitio y el tendido de servicios internos serán ejecutados por RAFA S.A. (empresa argentina con sede central en la provincia de Santa Fe). En contrapartida, el diseño, la matricería y la fabricación de los módulos habitacionales compactos quedaron bajo la órbita exclusiva de Beijing Chengdong en el continente asiático.
Esta arquitectura de contratación generó ruidos y posicionamientos críticos en las cámaras industriales argentinas. Representantes de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) y directivos de la Cámara Argentina de la Construcción Modular e Industrializada manifestaron su preocupación respecto al impacto del compre externo sobre las metalúrgicas locales. De acuerdo con fuentes del sector, la fabricación de los módulos representa entre el 75% y el 80% del valor económico total del contrato. Las firmas locales presentaron una oferta integrada de u$s70 millones, quedando desplazadas por la propuesta ganadora de u$s52 millones.
"No vemos que eso refleje plenamente una política de desarrollo de proveedores, contratistas y trabajadores locales", cuestionaron voceros industriales consultados por Energy Report.
Frente a los cuestionamientos, desde la gerencia de Vicuña remarcaron que el contenido nacional se mantiene como un vector central de su política corporativa de adquisiciones, siempre que las ofertas demuestren capacidad técnica y costos competitivos. Al respecto, indicaron que actualmente más del 95% de la nómina de trabajadores del proyecto es de nacionalidad argentina, al tiempo que el 73% del personal directo es oriundo de la provincia de San Juan.
Escala global: producción estimada bajo el paraguas del RIGI
La aceleración de la infraestructura temprana coincide con la reciente presentación de la Evaluación Económica Preliminar (PEA, por sus siglas en inglés) conjunta, diseñada por los gigantes mineros BHP y Lundin Mining para unificar el control geológico del distrito. Los resultados del estudio de factibilidad sitúan a Vicuña dentro del lote de las cinco minas de cobre, oro y plata más grandes del planeta.
El plan de explotación a largo plazo estipula las siguientes métricas para sus primeros 25 años de operación comercial continua:
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Cobre: Una producción promedio de 395.000 toneladas anuales.
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Oro: Un volumen de 711.000 onzas por año.
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Plata: Un despacho consolidado de 22,2 millones de onzas anuales.
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Procesamiento: Una capacidad de molienda en planta concentradora a cielo abierto que escalará de forma progresiva hasta las 293.000 toneladas diarias de roca, incorporando además el aprovechamiento de los óxidos de Filo del Sol.
La inversión global estimada para el desarrollo del complejo oscila entre los u$s15.000 millones y u$s18.000 millones durante la próxima década. "Representa lo que será la mayor inversión extranjera directa en la historia del país", ratificó Ron Hochstein, presidente y CEO de Lundin Mining. Para blindar este flujo de capitales, el consorcio ya inició su trámite formal de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) bajo la categoría especial de Proyectos de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP). La ventana de inversión inicial se fijó en u$s2.000 millones, previendo un escalonamiento posterior regulado bajo el régimen de u$s10.000 millones.
Infraestructura energética: u$s800 millones y audiencia pública en el ENRE
De forma paralela al frente residencial, el proyecto minero avanzó con la validación de su traza energética. Esta semana se llevó a cabo la audiencia pública formal convocada por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) para evaluar el otorgamiento del Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública para la ampliación del sistema de transporte eléctrico de extra alta tensión.
La megaobra de midstream eléctrico requerirá una inversión aproximada de u$s800 millones y tendrá como fin el abastecimiento de una demanda de potencia inicial de 260 MW para la fase uno de Josemaría. El proyecto eléctrico comprende:
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Línea de Extra Alta Tensión (LEAT): El tendido de un electroducto de 500 kV que cubrirá una extensión de 167 kilómetros entre las localidades de Rodeo y Chaparro.
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Nodos de transformación: La construcción de nuevas estaciones transformadoras y la repotenciación de celdas sobre las redes regionales preexistentes.
Durante la audiencia ante el regulador nacional, Adriel Rizzato, representante técnico de Vicuña Argentina, enfatizó que el suministro eléctrico seguro constituye una "condición habilitante" indispensable para viabilizar la construcción civil y la posterior molienda minera. Las obras energéticas, una vez concluidas, quedarán plenamente integradas al Sistema Argentino de Interconexión (SADI), permitiendo inyectar generación renovable regional y habilitar el nodo para futuros emprendimientos mineros en la cordillera sanjuanina.