El abastecimiento de arena silícea, el insumo crítico e insustituible para sostener el ritmo de las operaciones de fractura hidráulica (fracking), volvió a ubicarse en el centro del escenario energético.
El Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA) encendió las alarmas al advertir sobre potenciales focos de tensión y riesgos de parálisis en la cadena de suministro hacia la Cuenca Neuquina, en el marco de una trabada negociación paritaria con las cámaras empresarias dedicadas a la extracción, lavado y transporte fluvial de áridos.
Desde la organización gremial enfatizaron que el transporte naval y la logística del material configuran un eslabón primario y ultrasensible dentro de la estructura productiva del upstream no convencional.
Al tratarse de un sistema logístico que trabaja al límite de su capacidad por el récord de actividad en los yacimientos, cualquier esquema de medidas de fuerza o demoras en los despachos fluviales impactaría de forma directa en el flujo de acopio de las compañías operadoras.
Entre Ríos vs. arenas de cercanía: la batalla por el cuarzo
El conflicto reabre una discusión técnica y económica de fondo sobre el origen del insumo. Actualmente, las canteras ubicadas en la localidad de Ibicuy, provincia de Entre Ríos, se consolidan como el principal epicentro proveedor de arenas para Vaca Muerta, una hegemonía que responde a razones de estricta calidad geológica:
-
La ventaja del cuarzo: Las arenas entrerrianas poseen una concentración de cuarzo muy superior a la de los depósitos patagónicos. Esta característica mineralógica les otorga una resistencia extrema a la compresión, cualidad indispensable para mantener abiertas las microfisuras de la roca shale a miles de metros de profundidad a lo largo de la vida útil del pozo.
-
La postura del líder: El propio presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, ha respaldado históricamente la utilización del insumo del Litoral debido a su rendimiento de largo plazo en la productividad acumulada de los bloques.
No obstante, la distancia geográfica de más de 1.000 kilómetros entre el sur de Entre Ríos y los bloques de Añelo impone un costo logístico asfixiante. Por este motivo, las principales petroleras buscan de forma perentoria diversificar sus fuentes de abastecimiento mediante el desarrollo de "arenas de cercanía" localizadas en Río Negro y Neuquén.
Actualmente, según datos sectoriales de EnergíaON, dos operadoras lideran estos ensayos hidrodinámicos. Por un lado, YPF ejecutó pruebas piloto mezclando porcentajes controlados de arenas neuquinas con las entrerrianas para evaluar su comportamiento, aunque dichos testeos habrían entrado en un compás de espera. Por el otro, Vista Energy mantiene una estrategia sumamente agresiva en este nicho: la compañía comandada por Miguel Galuccio no solo continúa ensayando con minerales locales para abaratar costos, sino que ya opera y explota su propia cantera privada en la zona centro de la provincia de Neuquén.
Operadoras niegan faltantes, pero miran de reojo los camiones
Al ser consultadas por las advertencias del gremio SICONARA, las principales compañías productoras intentaron llevar tranquilidad al mercado y señalaron que, por el momento, «no existe riesgo inminente en el traslado o abastecimiento de arena para la actividad en Vaca Muerta». Las empresas cuentan con importantes stocks de seguridad en sus bases de acopio en Añelo y terminales de transferencia intermedia.
Sin embargo, en el sector admiten por lo bajo que la matriz de transporte actual exhibe signos evidentes de saturación física. El traslado terrestre mediante camiones de carga pesada sigue siendo la modalidad dominante y excluyente, lo que satura la infraestructura vial de la región y dispara los costos de flete por tonelada.
Para revertir este cuello de botella y acompañar la meta país de alcanzar el millón de barriles diarios de petróleo, los equipos técnicos de las operadoras evalúan proyectos de optimización multimodal. Estos planes contemplan una mayor utilización de la Hidrovía Paraná-Paraguay para los tramos troncales de carga general y la reactivación de proyectos ferroviarios, alternativas críticas para blindar un insumo que demanda la movilización de millones de toneladas anuales y cuya cadena de valor se debate hoy entre las paritarias navales del litoral y los pozos de la Patagonia.