En una definición clave sobre el futuro financiero de la compañía, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, confirmó que la petrolera de bandera tiene como objetivo estratégico comenzar a distribuir utilidades entre sus accionistas a partir del año 2028. Este anuncio marca un punto de inflexión en la gestión de la empresa, fundamentado en una agresiva hoja de ruta técnica que busca transformar el potencial de Vaca Muerta en un flujo constante de divisas mediante la exportación masiva de hidrocarburos.
“A partir de 2028 nuestro objetivo es tratar de empezar a dar dividendos y que el Estado vaya a cobrar dividendos de YPF”, sostuvo Marín. La medida beneficiaría tanto al Estado Nacional, que retiene el 51% de las acciones, como a los inversores privados que operan en las bolsas de Buenos Aires y Nueva York. Este horizonte de rentabilidad se vincula directamente con el reciente ingreso de la compañía al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para el proyecto LLL Oil, una megaobra de USD 25.000 millones que reconfigurará la matriz energética argentina.
Metas de producción: De 250.000 a 700.000 barriles diarios
El optimismo de la conducción de YPF se sustenta en el acelerado ritmo de extracción en la formación no convencional. Según detalló Marín en declaraciones a Infobae en Vivo, la compañía cerrará este año con una producción propia superior a los 250.000 barriles diarios. Sin embargo, la proyección hacia el final de la década es sustancialmente mayor, apalancada en la eficiencia operativa y la infraestructura de transporte.
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Objetivo 2029-2030: Alcanzar una producción de entre 600.000 y 700.000 barriles por día.
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Proyecto LLL Oil: Contempla la perforación de 1.152 pozos y un plateau de producción estabilizado de 240.000 barriles diarios hacia 2032, destinados íntegramente al mercado de exportación.
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Gas para el Mercado Interno: El plan prevé además inyectar 10 millones de m³ diarios de gas para garantizar el abastecimiento doméstico y fortalecer la seguridad energética nacional.
Este incremento en la actividad permitiría generar, según estimaciones de la petrolera, cerca de USD 7.000 millones anuales en concepto de divisas netas para el país, consolidando a la energía como el segundo vector de exportación detrás del complejo agroindustrial.
GNL y el impacto en el empleo: 50.000 puestos en el pico de actividad
Más allá del petróleo, YPF acelera los plazos para el proyecto de Gas Natural Licuado (GNL), una iniciativa que desarrolla en conjunto con las operadoras internacionales ENI y XRG. Este emprendimiento requiere una inversión adicional de USD 30.000 millones destinada a la construcción de plantas de licuefacción, infraestructura de ductos y el desarrollo intensivo de pozos gasíferos.
Marín enfatizó que el impacto económico de estos proyectos trascenderá las fronteras de la provincia de Neuquén: “Hay muchas obras y mucho trabajo de metalmecánica, no es solamente en Neuquén”, señaló, destacando que en el pico de actividad del proyecto de GNL se podrían generar hasta 50.000 empleos directos e indirectos. Solo el proyecto LLL Oil sumará otros 6.000 puestos vinculados a las etapas constructivas y operativas.
El rol del RIGI como garante de la seguridad jurídica
Para la cúpula de la petrolera, la adhesión al régimen de incentivos es el motor que permite traccionar estos capitales de escala global. Marín fue contundente al respecto: “Sin RIGI, todas estas cosas no hubieran podido hacerse. Porque da seguridad jurídica y cambiaria”. Según el ejecutivo, la previsibilidad a largo plazo que otorga este marco normativo es lo que permite a YPF competir por financiamiento internacional frente a otros polos hidrocarburíferos del mundo.
Con esta estrategia, YPF no solo busca el autoabastecimiento, sino posicionarse como un proveedor energético confiable a nivel global, utilizando los excedentes de caja generados por las exportaciones para sanear su balance y, finalmente, retribuir a sus accionistas tras años de reinversión intensiva en el subsuelo.