En un escenario marcado por la volatilidad global y la caída del consumo interno, el CEO de YPF, Horacio Marín, brindó precisiones sobre el esquema de precios que regirá para los combustibles en los próximos meses.
Durante una conferencia organizada por el think tank The Atlantic Council en el Palacio Libertad, el directivo calificó el actual congelamiento de precios por 45 días como un "seguro para la gente", pero aclaró que la contrapartida será la estabilidad de los valores en el surtidor cuando el crudo internacional comience a retroceder.
La medida, que rige desde el 1° de abril, fue liderada por la petrolera estatal y acompañada por el resto de la industria. Según Marín, no se trata de una intervención gubernamental, sino de una decisión basada en "reglas de mercado" ante un cambio drástico en el comportamiento del consumidor.
De la demanda inelástica a la elástica: El factor consumo
El CEO de la petrolera estatal explicó que la dinámica del mercado local sufrió una transformación debido a los fuertes incrementos recientes. La demanda, que históricamente se comportaba de forma inelástica (el consumo no variaba pese a las subas), se volvió elástica: la gente comenzó a cargar menos combustible ante los altos costos.
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Problema de stock: Marín reveló que YPF enfrentaba dificultades para exportar sus excedentes debido al alto grado de azufre en ciertos combustibles, lo que hacía que acumular stock fuera "peor el remedio que la enfermedad".
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El "Hedge" social: El directivo definió la tregua de precios como un hedge (cobertura) para los usuarios. "Lo vamos a cobrar cuando los precios bajen", sentenció, confirmando que la petrolera recuperará el margen de rentabilidad manteniendo los precios actuales si el barril de petróleo retrocede en el mercado internacional.
Inflación y presión sobre el surtidor
El congelamiento llega tras un período de fuertes ajustes. Desde el inicio de la escalada bélica en Medio Oriente a fines de febrero, la nafta en los surtidores argentinos acumuló una suba superior al 20%. Este incremento fue un factor determinante en la inflación de marzo, que las consultoras privadas proyectan entre el 2,8% y el 3,2%.
Esta aceleración de precios interrumpió el proceso de desinflación que buscaba el Gobierno y puso en jaque la meta de retomar la desaceleración iniciada en junio del año pasado. Con el índice de precios sin registrar bajas consistentes desde hace nueve meses, el acuerdo entre productoras y refinadoras busca dar un respiro al índice de abril y mayo.
Un acuerdo entre privados sin aval oficial
Marín enfatizó que el congelamiento por 45 días es un acuerdo privado entre las empresas del sector y no una regulación impuesta por la Secretaría de Energía. El objetivo es estabilizar el mercado interno en un momento de extrema incertidumbre geopolítica, asegurando previsibilidad a las refinadoras y un alivio temporal a los consumidores, a cambio de no aplicar rebajas automáticas en el futuro cercano.