El sector nuclear argentino se posiciona como un nuevo receptor de capitales extranjeros bajo el paraguas del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). La compañía estadounidense Nano Energy presentó formalmente ante el Ministerio de Economía una propuesta para invertir más de u$s 230 millones destinados a la finalización y puesta en marcha de la Nueva Planta de Uranio (NPU) de la estatal Dioxitek en la provincia de Formosa.
Este proyecto, que comenzó a gestarse en agosto del año pasado tras la firma de un memorando de entendimiento, no solo busca garantizar el suministro interno de las centrales Atucha I-II y Embalse, sino que aspira a convertir a la Argentina en un exportador de insumos críticos para el mercado atómico mundial.
Los dos hitos del proyecto: Del consumo local a la exportación
La iniciativa privada busca resolver un dilema comercial que la planta de Formosa arrastra desde el inicio de su construcción en 2014: una capacidad instalada muy superior a la demanda de las centrales nacionales. El plan de Nano Energy se divide en dos etapas técnicas y comerciales de alto impacto:
1. Operación de la NPU-1 (Dióxido de Uranio - UO₂) Esta fase contempla terminar la construcción y adecuación técnica de la planta para producir dióxido de uranio bajo estándares internacionales de seguridad. Actualmente, las centrales argentinas demandan unas 230 toneladas anuales, pero la planta tiene una capacidad nominal de 500 toneladas, lo que dejaba un excedente sin destino comercial claro que ahora será canalizado hacia mercados externos.
2. Conversión a Hexafluoruro de Uranio (UF₆) Es el punto más disruptivo del acuerdo. Nano Energy prevé construir una instalación complementaria para producir hexafluoruro de uranio, el compuesto esencial para el proceso de enriquecimiento de combustible nuclear. Dado que las centrales argentinas operan con uranio natural, la totalidad de esta producción se destinará a abastecer la creciente demanda del mercado internacional.
Modelo de gestión: Propiedad estatal con inversión privada
Bajo el esquema propuesto, Dioxitek continuará siendo la dueña de la planta y del terreno. Sin embargo, se creará una nueva sociedad con la firma estadounidense a la cual se le transferirá el uso de los activos. A cambio, la empresa estatal recibirá el pago de un usufructo por la utilización de la infraestructura, permitiendo que un proyecto que estuvo sujeto a múltiples retrasos por falta de financiamiento público alcance finalmente la viabilidad económica.
El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, quien lideró el saneamiento de Dioxitek antes de asumir su cargo actual, destacó que el objetivo es reordenar el sector hacia unidades de negocio rentables. Según el funcionario, el plan original de la planta carecía de un modelo de negocio sólido, algo que la asociación con Nano Energy busca corregir mediante la apertura de canales de exportación.
Know-how argentino y proyección internacional
La elección de Argentina por parte de Nano Energy no es casual. El país posee un vasto conocimiento técnico en el ciclo del combustible nuclear, incluyendo la conversión de uranio. El acuerdo terminó de consolidarse durante la Argentina Week en Nueva York, reforzando la estrategia del Gobierno de captar divisas a través de sectores tecnológicos de alto valor agregado.
De concretarse la calificación al RIGI, el proyecto de Formosa se convertiría en un caso testigo de cómo la colaboración público-privada puede reactivar infraestructura estratégica "huérfana" y transformarla en una fuente genuina de ingresos por exportaciones industriales.