Hoy se confirmó que el presidente de Dioxitek, Juan Martín Campos, fue designado como nuevo presidente de la compañía, en reemplazo de Demian Reidel. La decisión fue tomada por el Ministerio de Economía y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), los dos accionistas de la firma.
La salida de Reidel no está exenta de cuestionamientos, ya que recientemente aparecieron denuncias por sobreprecios en los servicios de limpieza especializados de las centrales nucleares. Además, Reidel figuraba como deudor moroso en la central de deudores por una cifra superior a 700 millones de pesos y en menos de 18 días su deuda ya estaba saldada.
El nuevo directorio quedó conformado de la siguiente manera:
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Presidente: Juan Martín Campos (ex Dioxitek).
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Vicepresidente: Martín Porro (titular de la CNEA), en reemplazo de Germán Guido Lavalle.
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Directores: Continúa Diego Chaher (titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas y hombre de confianza de Santiago Caputo), junto con los ingresos de Diego Garde (Gerente de Sitio de Atucha) y Javier Grinspun (Jurídicos de CNEA).
El "Efecto Dioxitek": Un modelo de superávit
La elección de Campos no es casual. El flamante titular de Nucleoeléctrica, bioquímico de la UBA con pasado en la Autoridad Regulatoria Nuclear, llega con el aval de haber gestionado Dioxitek bajo un esquema de saneamiento financiero. La empresa que produce el dióxido de uranio para las centrales alcanzó en 2025 un récord de producción de 190 toneladas.
Precisamente, la semana pasada el Ministerio de Economía aprobó el presupuesto de Dioxitek para 2026, que proyecta un superávit financiero de 775 millones de pesos. El modelo operativo se basa en recursos propios y la ausencia total de endeudamiento, logrando cubrir un plan de capital de más de 10.000 millones de pesos íntegramente con ingresos de operación. Esta es la "hoja de ruta" que el Gobierno pretende trasladar a la conducción de las centrales nucleares.
Desafíos críticos: Atucha I y el almacenamiento de combustible
El recambio de directorio llega en un momento crucial para la compañía. Nucleoeléctrica está ejecutando proyectos de infraestructura que son vitales para la seguridad energética nacional:
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Extensión de vida de Atucha I: Una obra de ingeniería mayor programada para que la central vuelva a operar en marzo de 2027.
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ASECG II: La construcción del Almacenamiento en Seco de Combustibles Gastados de Atucha II.
Ambos proyectos implican una inversión global de US$ 700 millones, fondos que deberán ser gestionados bajo la nueva premisa de austeridad y eficiencia técnica que impulsa la Secretaría de Asuntos Nucleares, dirigida por Federico Ramos Napoli.