El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, presentó una hoja de ruta ambiciosa para posicionar a su provincia como el eslabón fundamental en la cadena de valor de Vaca Muerta. Durante su intervención en la 13ª Jornada de Energía en Neuquén, el mandatario rionegrino subrayó que el territorio ya no solo se identifica con la fruticultura y el turismo, sino que ha iniciado una metamorfosis estratégica para convertirse en la plataforma de salida hacia los mercados globales de crudo y Gas Natural Licuado (GNL).
Bajo la premisa de "ir tan rápido como la industria lo exige", Weretilneck estructuró su visión sobre cuatro condiciones innegociables que buscan blindar las inversiones de largo plazo en el Golfo San Matías. Este enfoque pretende garantizar que proyectos críticos como el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y las plantas de licuefacción de Southern Energy (SESA) e YPF encuentren en Río Negro un entorno de estabilidad que trascienda los ciclos políticos y las gestiones de gobierno.
Los cuatro pilares: Estabilidad, seguridad, previsibilidad y acuerdo social
La estrategia de Weretilneck se asienta sobre bases institucionales sólidas que buscan despejar las dudas de los inversores internacionales. En primer lugar, destacó la estabilidad política, ejemplificada en el amplio respaldo legislativo que recibieron las leyes específicas para las obras energéticas, con mayorías que superan los dos tercios de la cámara. Este consenso se complementa con la seguridad jurídica y la previsibilidad económica, asegurando que las reglas impositivas y regulatorias firmadas hoy se mantengan inalterables durante los 30 o 40 años de vida útil de los desarrollos.
Sin embargo, el mandatario puso especial énfasis en el acuerdo social como la condición más sensible y determinante para la velocidad de los proyectos. Según su planteo, el respaldo de la comunidad rionegrina depende de que los beneficios sean tangibles a través del empleo local y el desarrollo de proveedores regionales. Bajo la ley 80/20, Weretilneck exigió a las operadoras priorizar la mano de obra rionegrina y neuquina, advirtiendo que sin la percepción de un beneficio directo para la sociedad, los plazos de ejecución podrían verse comprometidos.
Formación técnica y la nueva frontera no convencional
Ante el inminente crecimiento demográfico y laboral, el gobernador identificó a la capacitación como el desafío operativo más urgente. Con infraestructuras de alta complejidad en camino, como el buque licuefactor Hilli Episeyo, la provincia ha lanzado programas de bilingüismo y convenios internacionales de formación técnica. El objetivo es claro: evitar la migración interna y asegurar que los puestos de alta especialización sean cubiertos por técnicos locales. Weretilneck citó el caso del oleoducto VMOS, que llegó a emplear a 10.000 personas en su pico de actividad, como prueba de la escala de la demanda que se avecina.
En paralelo, Río Negro está expandiendo su propia frontera de Vaca Muerta mediante la exploración no convencional en bloques como Confluencia Norte y Sur, y las áreas operadas por TanGo Energy y Phoenix. La gran novedad de la semana fue la presentación de una iniciativa privada por parte de Continental Resources para el área Lago Pellegrini (denominada "La Huella"), que representa el punto más oriental del desarrollo no convencional hasta la fecha. Este interés de jugadores internacionales de peso confirma que el subsuelo rionegrino empieza a traccionar inversiones de perforación con un potencial similar al núcleo neuquino.
Proyectos estratégicos y horizonte 2030
El despliegue de infraestructura en el litoral rionegrino marca el inicio de una etapa de actividad sostenida que se proyecta hasta la próxima década. Con la audiencia pública para el gasoducto de Southern Energy en agenda y el avance de los trabajos submarinos para las terminales de exportación, la provincia se encamina a un nivel de ocupación plena. El gobernador advirtió que, de cumplirse los plazos previstos, Río Negro podría incluso enfrentar dificultades para cubrir la totalidad de la mano de obra demandada, lo que refuerza la necesidad de acelerar los programas de formación profesional actuales.