La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) confirmó este lunes una caída histórica en su producción de crudo, que se hundió en casi 8 millones de barriles diarios (mbd) durante el mes de marzo. Esta reducción, que representa un 27,5% menos respecto a los niveles de febrero, es consecuencia directa del conflicto bélico en Irán y el bloqueo estratégico del estrecho de Ormuz, factores que han paralizado el flujo logístico de los principales productores del Golfo Pérsico.
El informe mensual del cartel refleja el impacto devastador del primer mes de hostilidades iniciadas el 28 de febrero. Según el documento, los "acontecimientos al este de Suez" —referencia al bloqueo de Ormuz y ataques a infraestructuras petroleras— provocaron drásticos recortes en los suministros de Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e Irak. En contraste, Venezuela y Nigeria lograron elevar ligeramente su bombeo, actuando como limitados contrapesos ante la crisis regional.
Irak y Arabia Saudí, los países más afectados por la parálisis
Dentro del bloque, Irak registró el golpe más severo, con una extracción que se hundió hasta los 1,62 mbd, perdiendo 2,5 mbd en comparación con el mes anterior. Por su parte, Kuwait vio reducida su actividad a menos de la mitad, pasando de 2,58 a 1,21 mbd. La monarquía saudí, el mayor exportador mundial, dejó de suministrar 2,3 mbd, situando su producción de marzo en 7,8 mbd.
En el conjunto de la OPEP+, que incluye a aliados como Rusia y Kazajistán, el bombeo descendió de 42,75 a 35 mbd. Esta cifra representa la segunda mayor reducción en la historia del grupo, solo superada por el recorte voluntario de 10 mbd aplicado en 2020 durante la pandemia. En este contexto de escasez, el precio del barril de referencia de la OPEP experimentó subidas violentas, alcanzando un pico de 146 dólares el 19 de marzo y situando el promedio mensual en 116 dólares, 48 dólares más que en febrero.
Refinerías en crisis y previsiones de demanda estival
El conflicto no solo ha afectado la extracción de crudo, sino que ha provocado una parálisis en la cadena de procesamiento. La OPEP señaló que las tasas de refinado mundial registraron en marzo su mayor descenso mensual desde abril de 2020. Aunque la organización mantiene por ahora sus previsiones de crecimiento económico mundial en un 3,1% para 2026, admite que la situación en el mercado de combustibles es crítica.
De cara al futuro inmediato, el informe advierte sobre una posible exacerbación de la crisis debido al inicio de la temporada de vacaciones en el hemisferio norte. El habitual incremento en la demanda de combustible para transporte terrestre y aéreo podría disparar aún más los precios de la gasolina, el diésel y el queroseno. El documento concluye sin incluir los datos de abril, dejando bajo incertidumbre el impacto final del frágil alto el fuego y las consecuencias de que Estados Unidos mantenga el cierre de Ormuz para impedir la salida de buques iraníes tras el fracaso de los acuerdos de paz.