La expansión global de la inteligencia artificial (IA) y la demanda exponencial de capacidad de procesamiento computacional han posicionado a la cuenca de Vaca Muerta como un nodo estratégico de interés para desarrolladores e inversores internacionales. De acuerdo con una investigación revelada por la agencia Reuters, la región patagónica compite en el mapa regional para la instalación de megacentros de datos (data centers), aprovechando la disponibilidad constante de gas natural para generación eléctrica, energía limpia (hidroeléctrica y eólica), bajas temperaturas ambientales que optimizan los costos de refrigeración y amplias extensiones de suelo.
El movimiento corporativo, que abarca iniciativas en Neuquén, Chubut y Bahía Blanca, combina proyectos de generación distribuida con alianzas globales y busca apalancarse en las garantías del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Pampa Energía, el plan OpenAI-Sur Energy y el proyecto eólico en Chubut
Las principales iniciativas en evaluación combinan la provisión directa de energía desde centrales térmicas dedicadas hasta desarrollos 100% renovables desconectados de la red nacional.
Respecto de los proyectos en carpeta, las cifras de inversión proyectadas y las definiciones de los ejecutivos del sector, se destacan los siguientes datos centrales:
En relación con el plan de Pampa Energía en Loma de la Lata, la compañía liderada por Marcelo Mindlin analiza emplazar un complejo de procesamiento eléctrico junto a su central térmica. El director comercial de electricidad de Pampa Energía, Rubén Turienzo, precisó que la firma comenzó a trabajar tras recibir consultas de inversores globales: “Empezamos a detectar que había un interés un poco más firme”. La iniciativa contempla un desarrollo modular que iniciará con una etapa de entre 20 y 40 MW hasta alcanzar una capacidad final de 500 MW, requiriendo una inversión de US$ 900 millones con acuerdos preliminares previstos para antes de finalizar 2026.
En cuanto a la estrategia del Gobierno de Neuquén, el ministro de Infraestructura, Rubén Etcheverry, remarcó la meta de consolidar un polo tecnológico en la provincia: “Lo que imaginamos es un clúster o ecosistema de centros de datos, donde una vez que se establezca la primera instalación se disipen las percepciones de riesgo y los prejuicios”. En ese marco, la firma estadounidense FlexDomes presentó una propuesta inicial de 120 MW por US$ 1.400 millones, mientras que se mantiene en evaluación el megaproyecto "Stargate" de OpenAI y Sur Energy por hasta US$ 25.000 millones y 500 MW de capacidad limpia.
Sobre el desarrollo renovable en la provincia de Chubut, la empresa de origen polaco Green Capital proyecta un complejo informático autosuficiente de 300 MW y US$ 3.000 millones, abastecido mediante parques eólicos y solares propios para evitar el uso del Sistema Argentino de Interconexión (SADI).
En relación con la infraestructura de conectividad y la visión de los especialistas, el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) proyecta una segunda estación de amarre de cable de fibra óptica en la Patagonia. No obstante, analistas del sector piden cautela; Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos de Genneia, advirtió que “hay interés y hay muchos jugadores, pero el proyecto tiene que arrancar”, mientras que Hadassa Lutz (Cloud2Ground) sintetizó que “no es un producto que espera un comprador; alguien tiene que construirlo”.
Carrera regional por el almacenamiento y procesamiento de datos
La oportunidad para la Argentina surge en un contexto donde competidores regionales han tomado la delantera en la captación de gigantes tecnológicos, como los casos de Amazon en Chile, Google en Uruguay y los desarrollos financiados por Taiwán en Paraguay.
Si bien la Argentina mantiene concentrada su infraestructura digital en el AMBA, la disponibilidad de gas abundante, el viento patagónico y el marco regulatorio del RIGI abren una oportunidad histórica para convertir a Vaca Muerta en una potencia regional de infraestructura para inteligencia artificial.