La localidad rionegrina de San Antonio Oeste se convirtió hoy en el epicentro de la agenda energética nacional con el inicio de la audiencia pública para el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del Gasoducto Dedicado Tratayén-San Antonio. Esta instancia participativa es el requisito legal definitivo para habilitar la construcción de una infraestructura clave que demandará una inversión de USD 1.300 millones y que tiene como objetivo transformar el gas de Vaca Muerta en Gas Natural Licuado (GNL) para su exportación desde las costas del Golfo San Matías.
El proyecto, impulsado por el consorcio integrado por San Matías Pipeline S.A. y Southern Energy S.A. (SESA), contempla un tendido de 472,5 kilómetros que atravesará dos provincias, con 29 kilómetros en suelo neuquino y 443,5 kilómetros en territorio rionegrino.
La obra no solo es estratégica por su capacidad de transporte, estimada en 28 millones de metros cúbicos diarios, sino también por su impacto laboral inmediato: se prevé la creación de 1.500 empleos directos, de los cuales 1.100 se destinarán al tendido del ducto y 400 a la operación de la planta compresora.
Ingeniería de alta complejidad y estándares internacionales
Para garantizar la viabilidad técnica y ambiental, el diseño del gasoducto utiliza cañerías de acero al carbono de 36 pulgadas soterradas a un metro de profundidad. Uno de los puntos más críticos de la traza es el cruce del río Negro a la altura de Chelforó. Para minimizar el impacto en el ecosistema hídrico, la empresa aplicará una perforación horizontal dirigida, una técnica de ingeniería que permitirá ubicar el ducto a dos metros por debajo del lecho del río sin intervenir la superficie del cauce, que en esa zona alcanza los 240 metros de ancho.
Marcelo Bombicini, representante de San Matías Pipeline, destacó que el proyecto ha sido sometido a una cuádruple evaluación de impacto: por parte de las provincias de Neuquén y Río Negro, el Gobierno Nacional y los bancos internacionales que financian la obra. El cumplimiento de los "más estrictos estándares ambientales" es una condición sine qua non para asegurar el flujo de fondos. El sistema se completará con la Planta Compresora Allen, una instalación que elevará la presión a 98 kg/cm²g para asegurar que el fluido llegue con la potencia necesaria a la terminal atlántica.
El nodo exportador: Del yacimiento al buque
El destino final del gasoducto es la Estación de Medición en San Antonio Oeste, donde el recurso será transferido a la planta compresora de SESA. Desde allí, el gas ingresará a las unidades flotantes de licuefacción Hilli Episeyo y MKII, donde se enfriará hasta convertirse en líquido para ser cargado en buques metaneros. Este esquema logístico permite que la Argentina deje de depender exclusivamente de los gasoductos regionales y comience a competir en el mercado global de GNL.
Con un plazo de ejecución estimado en dos años, el cronograma oficial marca el inicio de los trabajos para este mismo mes de mayo de 2026. La obra avanza de forma paralela a la traza del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), consolidando un corredor energético que posiciona a la Patagonia como la principal plataforma exportadora del país hacia 2030.