El desarrollo exportador de Vaca Muerta se encuentra ante una definición inminente que podría reconfigurar el mapa de las grandes constructoras de infraestructura en Argentina.
Southern Energy (SESA), el consorcio liderado por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y la noruega Golar (10%), está próximo a anunciar los ganadores de la licitación para la construcción del gasoducto de GNL. La obra, que unirá los yacimientos neuquinos con el Golfo San Matías en Río Negro a lo largo de 478 kilómetros, demanda una inversión de US$1300 millones y ya cuenta con la provisión de caños asegurada tras la compra directa a la firma india Welspun.
La puja por el contrato ha generado una fuerte expectativa en el sector, ya que la evaluación de las ofertas económicas arrojó un escenario inesperado. La gran sorpresa del proceso sería la posible adjudicación del tramo completo del ducto a la alianza conformada por Víctor Contreras y la italiana Sicim.
Según fuentes del mercado, este consorcio habría presentado la oferta más competitiva en términos de precio, lo que pondría en jaque el favoritismo de la sociedad Techint-Sacde, responsable de las obras más emblemáticas de los últimos años, como el gasoducto Perito Moreno y el oleoducto VMOS. De confirmarse la victoria de Víctor Contreras-Sicim, el Grupo Techint quedaría postergado en uno de los proyectos energéticos más ambiciosos de la década.
La composición del consorcio que lidera la competencia económica combina experiencia local e internacional. Víctor Contreras es una constructora argentina con más de medio siglo de trayectoria, especializada en tendidos de grandes diámetros, que busca recuperar protagonismo tras haber perdido terreno en el mercado doméstico.
Por su parte, Sicim es un gigante italiano con presencia en 26 países y más de 10.000 empleados, que aportaría el respaldo técnico y financiero global, marcando su desembarco directo en proyectos de gran escala en Argentina. Actualmente, el comité de adjudicación —del cual se encuentra excluido Marcelo Mindlin por participar también a través de su constructora Sacde— analiza exhaustivamente las garantías presentadas por los oferentes para asegurar la viabilidad del contrato.
La construcción del ducto de 36 pulgadas y la planta compresora asociada es fundamental para la rentabilidad de SESA. El esquema de exportación prevé una evolución por etapas: inicialmente, los envíos se realizarán en verano utilizando la capacidad ociosa del gasoducto San Martín, pero el salto de escala vendrá con la llegada de los buques de licuefacción.
El primero, el Hilli Episeyo, estará operativo en septiembre de 2027 con una capacidad de 11,5 millones de m³/d, mientras que el segundo, el MKII, se sumará a fines de 2028. Con ambas unidades en funcionamiento, Argentina podrá exportar 27 millones de m³/d, lo que representa casi el 19% de la producción nacional actual. Este volumen de ventas garantizado durante todo el año es el que otorga sustento técnico a la necesidad de contar con el nuevo gasoducto operativo en el corto plazo.
En el horizonte del sector energético, este ducto podría ser solo el primero de una serie de obras mayores. Si avanzan los acuerdos que YPF negocia con la italiana ENI y la emiratí Adnoc, la industria estima que será indispensable la construcción de un segundo sistema de transporte, con una capacidad aún mayor de 48 pulgadas, para canalizar el potencial exportador de la cuenca neuquina hacia los mercados globales.