En respuesta a la escalada de los precios internacionales crudo por el conflicto en Medio Oriente, la Secretaría de Energía dispondrá un incremento en las alícuotas de derechos de exportación para el petróleo extraído en yacimientos convencionales.
Las retenciones, que se encontraban en el 3,36%, saltarán al 8%, afectando directamente a la producción de las cuencas de Chubut, Santa Cruz, Mendoza y Neuquén. La medida busca amortiguar el impacto del barril Brent —que volvió a perforar el techo de los u$s 100— sobre el precio interno de los combustibles y garantizar el abastecimiento de las refinerías locales.
Un esquema automático frente a la crisis global
Desde la Secretaría de Energía aclararon que el ajuste no responde a una medida discrecional, sino a la aplicación de los mecanismos de actualización previstos en la normativa vigente. “Se va a aplicar porque es automático y está establecido por decreto. Esto no es una decisión nuestra arbitraria, sino que es cumplir con la normativa que se estableció en su momento”, ratificaron fuentes oficiales.
El esquema de retenciones móviles fue diseñado precisamente para adaptarse a la volatilidad del mercado, permitiendo bajar la presión fiscal cuando el precio cae y capturar renta cuando el valor internacional se dispara.
A finales de enero, el Gobierno había oficializado una baja en los derechos de exportación con el objetivo de incentivar la inversión en yacimientos maduros, especialmente en la cuenca del Golfo San Jorge.
En febrero, con un barril promedio de u$s 71,30, la retención se había fijado en el 3,36%. Sin embargo, el estallido de la guerra cambió drásticamente el escenario, obligando a retornar al techo de la alícuota para evitar un desfasaje mayor en los surtidores domésticos.
El impacto en las refinerías y la producción madura
La suba de las retenciones funciona como un desincentivo a la exportación, lo que teóricamente "empuja" a los productores a colocar el crudo pesado en el mercado interno a un precio más competitivo para las refinadoras nacionales. Esta estrategia es clave para el Gobierno en su intento de contener la inflación de los combustibles en un contexto de precios energéticos récord a nivel mundial.
A pesar de la lógica de control de precios, la medida genera preocupación en las provincias petroleras que dependen de la rentabilidad de los campos convencionales. Mientras que Vaca Muerta mantiene márgenes de eficiencia más altos, los yacimientos maduros de Mendoza y la Patagonia requieren de estímulos constantes para seguir siendo viables.
Con un Brent por encima de los tres dígitos, el Gobierno considera que la renta extraordinaria del sector permite absorber este aumento del 8% sin comprometer los planes de inversión mínimos para el sostenimiento de las cuencas tradicionales.