El Gobierno volvió a aplicar parcialmente la suba del impuesto a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), que se traslada directamente al precio del litro de nafta y gasoil. El ajuste sobre el valor final, de 1%, rige desde este domingo 1° de febrero de 2026. A través del Decreto 74/2026, el Ejecutivo resolvió diferir parcialmente los incrementos pendientes acumulados durante 2024 y gran parte de 2025, estirando el cronograma de aplicación definitiva hasta marzo.
La medida es el resultado de una acumulación de postergaciones que se remontan a 2018. Aunque la normativa prevé ajustes trimestrales automáticos atados a la inflación, el Gobierno reconoció en el texto del decreto que el impacto de trasladar todo el remanente de una sola vez “tendría un impacto directo muy grande sobre los precios finales en los surtidores, que impulsaría al dato de inflación”.
Pizarra por pizarra: Los nuevos valores en el surtidor
El decreto establece montos fijos de incremento por unidad de medida que se traducirán de la siguiente manera para el consumidor final:
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Nafta Súper: El litro subirá $16,773 por ICL y $1,027 por IDC. Tomando como referencia los valores actuales, el precio pasará de aproximadamente $1566 a $1583,80.
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Gasoil: Tendrá un aumento de $14,372 en el impuesto general, sumado a $1,638 del tributo ambiental. El precio por litro saltará de $1601 a $1617 a nivel general.
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Zona Patagónica: Para el gasoil en las "zonas frías" (que incluyen Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, el partido de Patagones y Malargüe), se aplica un diferencial de $7,782, llevando el precio final a $1624,79.
El "Super Marzo": El horizonte de la actualización total
La tregua del 1% de febrero tiene fecha de vencimiento. Salvo una nueva intervención del Ejecutivo, desde el 1° de marzo de 2026 la Secretaría de Energía deberá aplicar el aumento total del remanente pendiente de casi dos años de prórrogas. El argumento oficial para mantener este desdoblamiento —que ya se ha aplicado en más de una docena de oportunidades— es la necesidad de “estimular el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”.
Este manejo discrecional de los impuestos fijos busca evitar un "Efecto Cascada" en la logística y el transporte de mercaderías, sectores que ya vienen golpeados por los aumentos en los peajes y la renovación de las paritarias sectoriales. Para marzo, el desafío será mayor: sincerar los tributos ambientales y de consumo sin que el surtidor se convierta en un ancla para la reactivación económica.