El Gobierno Nacional, a través de la empresa estatal Energía Argentina S.A. (ENARSA), anunció formalmente este jueves 5 de marzo de 2026 la resolución de las disputas contractuales con el consorcio liderado por la firma china Gezhouba, permitiendo la reactivación del complejo hidroeléctrico sobre el río Santa Cruz tras años de parálisis.
El acuerdo, diseñado por el Ministerio de Economía, busca destrabar reclamos por más de USD 700 millones derivados de la falta de redeterminación de precios y costos acumulados desde 2016. Sin embargo, ante la magnitud del financiamiento pendiente —estimado en USD 5.000 millones—, la administración de Javier Milei decidió un cambio drástico de estrategia: se priorizará exclusivamente la finalización de la represa Jorge Cepernic (la más pequeña), postergando por tiempo indefinido las obras en la central Néstor Kirchner.
El acuerdo con China y el nuevo esquema de prioridades
El entendimiento alcanzado por el directorio de ENARSA pone fin a una virtual detención del proyecto que amenazaba con derivar en un conflicto diplomático y financiero de gran escala con los bancos estatales chinos.
El sinceramiento de las cuentas públicas expuso que, de la inversión total, solo se han ejecutado USD 1.800 millones, dejando un saldo pendiente que el Estado nacional no está en condiciones de afrontar de manera simultánea en ambos frentes de obra.
La decisión de avanzar únicamente con la represa Jorge Cepernic responde a una lógica de eficiencia técnica: la estructura presenta actualmente un 42% de avance físico, el más alto del complejo.
Bajo este nuevo cronograma oficial, el Gobierno proyecta que la central comenzará a operar en el año 2030, aportando 1860 GWh de energía anuales al Sistema Argentino Interconectado (SADI) con una potencia instalada de 360 MW.
Falta el aporte de 5000 millones de dólares, según Energía, y de acuerdo al proyecto original los fondos salen de créditos de bancos chinos, por lo cual se reanudarían los desembolsos siempre y cuando la Argentina renueve el swap con China o si decide darlo de baja, debe pagarlo.
Cronología de una obra marcada por la política y las fallas técnicas
El aprovechamiento hidroeléctrico del río Santa Cruz ha sido, desde sus inicios, un termómetro de las tensiones políticas y las dificultades de infraestructura de la Argentina. A continuación, los hitos que definieron este derrotero de casi siete décadas:
El origen y la era Kirchner (1958 - 2015)
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1950s-1970s: Identificación de los saltos Cóndor Cliff y La Barrancosa como sitios estratégicos.
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2011-2013: La Legislatura santacruceña rebautiza las represas como "Presidente Néstor Kirchner" y "Gobernador Jorge Cepernic". Se adjudica la obra al consorcio Gezhouba-Electroingeniería-Hidrocuyo con financiamiento chino.
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2015: Se firma el inicio de obra en Beijing con una fecha de finalización prevista para 2020, la cual nunca se cumplió.
El freno y la falla geológica (2015 - 2019)
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2016-2017: La gestión de Mauricio Macri paraliza los trabajos para auditar sobreprecios y evaluar el impacto ambiental sobre el Glaciar Perito Moreno. Se reduce la potencia total del complejo de 1.740 MW a 1.310 MW y se restituyen los nombres geográficos originales por decreto.
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2018: Un evento crítico redefine el proyecto: se detecta una grave falla geológica (deslizamientos de suelo) en la represa Cóndor Cliff, obligando a un rediseño total de ingeniería que disparó los costos y los plazos.
Crisis de reservas y parálisis total (2019 - 2025)
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2021-2023: Bajo la gestión de Alberto Fernández, los nombres vuelven a ser Néstor Kirchner y Jorge Cepernic. No obstante, la escasez de reservas y la demora en firmar la adenda por los nuevos costos geológicos bloquean los desembolsos de China. A fines de 2023, la obra queda totalmente detenida, provocando despidos masivos.
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2024-2025: Durante el primer tramo de la gestión de Javier Milei, el complejo se mantiene con guardias mínimas mientras se negocia "encapsular" los riesgos financieros acumulados.
El desenlace (Marzo de 2026)
Tras meses de negociaciones para ordenar los reclamos millonarios de las contratistas, el Gobierno anuncia la reactivación formal. La nueva directiva es clara: suspender el avance de la represa Néstor Kirchner (Cóndor Cliff) y concentrar la totalidad de los recursos técnicos y financieros en la Jorge Cepernic para garantizar su operatividad al final de la década.