En un nuevo paso para consolidar la minería de exportación, el Comité Evaluador del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aprobó este viernes la ampliación del proyecto de litio Fénix. La iniciativa, operada por la minera anglo-australiana Rio Tinto en el Salar del Hombre Muerto, Catamarca, fue confirmada oficialmente por el ministro de Economía, Luis Caputo, marcando uno de los hitos más relevantes del régimen de incentivos para el sector minero en el norte argentino.
Inversión estratégica y salto productivo
El proyecto contempla un desembolso de USD 530 millones destinado a expandir la capacidad operativa de la planta. Con esta inversión, Rio Tinto incorporará 9.500 toneladas anuales adicionales de carbonato de litio, fortaleciendo la posición de Argentina en un mercado global con demanda creciente para la transición energética. Según destacó Caputo, la ampliación se inscribe en la estrategia oficial de atraer capitales de gran escala a sectores críticos como la energía y la infraestructura.
Desde el punto de vista del comercio exterior, el impacto será inmediato una vez finalizadas las obras. Se estima que la expansión del yacimiento aportará USD 165 millones anuales en exportaciones, una cifra que contribuirá a fortalecer el ingreso de divisas y a posicionar al "oro blanco" argentino con mayor peso en los mercados internacionales de baterías y movilidad eléctrica.
Impacto en el empleo regional
La aprobación del proyecto Fénix bajo el RIGI también garantiza un fuerte dinamismo en el mercado laboral de la región NOA. De acuerdo con los datos detallados por el Ministerio de Economía, el emprendimiento tendrá dos fases claras de generación de puestos de trabajo:
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Fase de construcción: Se crearán 1.143 empleos, enfocados en la infraestructura y montaje de la nueva capacidad instalada.
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Fase operativa: Una vez en marcha, la planta requerirá 504 puestos de trabajo permanentes.
Estas cifras contemplan tanto el empleo directo en el yacimiento como el indirecto a través de la cadena de proveedores locales. Para el Gobierno, esta expansión funciona como un motor relevante para la economía de Catamarca, reforzando la presencia de operadoras de clase mundial que, como Rio Tinto, apuestan a la seguridad jurídica que ofrece el nuevo marco regulatorio para inversiones de largo plazo.