Pampa Energía presentó su balance operativo del 2025 ante inversores y analistas refleja una eficiencia geológica y financiera sobresaliente. La compañía logró un índice de reposición de reservas de 3,2 veces, lo que significa que por cada barril producido, Pampa incorporó más de tres al subsuelo. Esta dinámica permitió extender la vida útil promedio de sus reservas P1 de 8,6 a 10,2 años, un indicador de sostenibilidad que el mercado internacional suele premiar con mejores condiciones de financiamiento. En concreto las reservas probadas se incrementaron un 28%, un salto más que significativo.
La "joya de la corona" en este proceso ha sido, sin dudas, el bloque Rincón de Aranda. Este activo sumó por sí solo 43,7 mboe, lo que representa un crecimiento meteórico del 352% respecto a diciembre de 2024. El segundo pilar de esta expansión fue Sierra Chata, que adicionó 28 mboe (+41%), consolidando el dominio de Pampa en la ventana de gas y petróleo de la cuenca neuquina.
Producción récord: El despegue de Rincón de Aranda
En el plano de la extracción, los números del cuarto trimestre de 2025 son contundentes. La producción total alcanzó los 81,2 kboepd, un 32% por encima del período anterior. Sin embargo, el dato más disruptivo proviene del petróleo: la extracción de crudo saltó un 355% interanual, promediando los 18,0 kbpd, casi cuadruplicando el año anterior.
Rincón de Aranda fue el epicentro de este fenómeno, aportando 17,1 kbpd con un despliegue operativo impresionante: pasó de tener solo 2 pozos activos a finales de 2024 a contar con 28 pozos en producción actualmente. El objetivo a mediano plazo es ambicioso:
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Inversión total: Superior a los US$ 1.500 millones, la mayor asignación de capital a un solo activo en la historia de la empresa.
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Meta 2027: Alcanzar un plateau de producción de 45 kbpd mediante la construcción de plantas de procesamiento e infraestructura propia.
En cuanto al gas natural, la producción se mantuvo sólida en 10,7 millones de m³/día, con un crecimiento del 10%. Sierra Chata lideró este segmento representando el 38% del total, impulsada por la completación de nuevos pozos que optimizaron el rendimiento del área.
Finanzas sólidas y previsibilidad en generación
El brazo eléctrico de Pampa también aportó noticias positivas. El EBITDA del segmento de generación alcanzó los US$ 111 millones, un 28% más que en 2024. Este rendimiento se apalancó en la optimización de las centrales térmicas Loma de la Lata y Genelba, que se benefician del autoabastecimiento de gas propio, reduciendo costos marginales.
Gustavo Mariani, CEO de Pampa, destacó la importancia del nuevo marco regulatorio: “La implementación de los nuevos lineamientos en generación representa un paso importante en la normalización del mercado eléctrico. Contar con reglas más claras mejora la previsibilidad del sector y crea un marco más adecuado para impulsar inversiones”.
En términos de estructura de deuda, la compañía demostró un acceso privilegiado al crédito internacional. En noviembre de 2025, emitió un bono por US$ 450 millones a 12 años con una tasa del 7,75%, un hito para el sector privado argentino que permitió extender el perfil de vencimientos a casi ocho años promedio. Con una facturación anual cercana a los US$ 2.000 millones, Pampa cierra el 2025 con la caja y la geología alineadas para liderar la próxima fase de exportación energética.