El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, descartó una baja en el precio de los combustibles a nivel local en el corto plazo. La decisión responde a la nueva disparada en la cotización internacional del petróleo —impulsada por el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente—, que llevó al barril de crudo Brent de referencia a cotizar nuevamente por encima de los 100 dólares, tras picos que alcanzaron los 126 dólares.
En declaraciones a Radio Rivadavia, el ejecutivo defendió la vigencia del mecanismo de amortiguación local (buffer), mediante el cual las refinadoras absorben las oscilaciones drásticas del mercado externo para moderar los traslados a los surtidores.
Mecanismo de buffer y postergación de la fase de compensación
El esquema de precios había iniciado una segunda etapa el mes pasado, tras el anuncio de paz entre Estados Unidos e Irán que provocó una caída temporal en el valor del crudo. Esta ventana permitía a las petroleras y refinerías comenzar a recuperar los márgenes no trasladados durante la etapa previa de contención.
Al respecto, Marín explicó el funcionamiento de la herramienta y el impacto del nuevo escenario internacional:
“Decidimos hacer un buffer de precios donde no subimos todo lo que había que subir y cuando bajaba compensábamos”.
Sin embargo, el titular de la petrolera estatal aclaró que, ante la reciente escalada del Brent, “con estos precios se dilata más” el horizonte para una eventual rebaja comercial, sin dar señales de un cambio de esquema que derive en incrementos inmediatos.
Acumulación impositiva: el factor pendiente en el cálculo final
Más allá de la volatilidad en la cotización del petróleo, el sector acumula la presión de las actualizaciones tributarias aplicadas por el Gobierno Nacional sobre los combustibles líquidos:
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Frecuencia de ajustes: En lo que va del año se concretaron cuatro actualizaciones impositivas, de las cuales tres se aplicaron mientras los precios finales en surtidor permanecían bajo el esquema de amortiguación.
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Absorción de márgenes: Las alzas impositivas no fueron volcadas al consumidor final y están siendo absorbidas directamente por la rentabilidad de las refinerías.
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Impacto por producto: La carga del impuesto al gasoil registró un incremento acumulado del 34% (alcanzando los 317 pesos por litro), mientras que en las naftas el ajuste tributario trepó al 28% (ubicándose en los 400 pesos por litro).
De este modo, cuando el sistema de buffer se descongele o las condiciones internacionales permitan revisar los precios a la baja, las compañías deberán computar el atraso acumulo de la carga impositiva en la estructura de costos de venta.