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Energía nuclear: Atucha II reingresó al sistema tras su mantenimiento y garantiza el 100% de su potencia

La central nuclear Atucha II volvió a inyectar energía a la red nacional tras finalizar su parada de mantenimiento de nueve semanas, operando nuevamente al 100% de su potencia (745 MW) después de siete años de restricciones técnicas.

Por Redacción

Martes, 12 de mayo de 2026 a las 14:53

En una jornada estratégica para el sector eléctrico nacional, la central nuclear Atucha II retomó este martes su operación comercial tras completar de manera exitosa su parada programada de mantenimiento. La unidad, operada por la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), representa la mayor fuente individual de generación eléctrica del país con una capacidad bruta de 745 MW, lo que otorga una estabilidad crítica a la red en un contexto de alta demanda.

El reactor había salido de servicio el pasado 14 de marzo para una intervención profunda que se extendió por nueve semanas. Durante este período, un equipo coordinado de 1.700 profesionales y técnicos ejecutó más de 5.500 tareas de mantenimiento preventivo y correctivo sobre sistemas y componentes que, por razones de seguridad radiológica y técnica, no pueden ser intervenidos mientras la planta se encuentra en funcionamiento.

Operación al 100% y supervisión regulatoria

Uno de los hitos más relevantes de este regreso es la consolidación operativa de la planta a su máxima capacidad. Cabe recordar que, en enero pasado, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) otorgó la autorización final para que Atucha II elevara su potencia al 100%, una condición que no se alcanzaba de forma continua desde hacía siete años debido a inconvenientes técnicos que requirieron un monitoreo exhaustivo y reparaciones de alta complejidad por parte de los técnicos argentinos.

Durante el proceso de parada y reinicio, la ARN mantuvo inspectores especializados en planta para certificar que cada una de las maniobras cumpliera con la Licencia de Operación. Con Atucha II nuevamente en línea y la central de Embalse (656 MW) operando a plena potencia, el parque nuclear argentino sostiene su protagonismo, a la espera de que Atucha I (362 MW) complete su ambicioso proyecto de extensión de vida, previsto para agosto de 2027.

ASECG II: El proyecto vital para el futuro del reactor

Más allá de la reactivación inmediata, Nucleoeléctrica Argentina avanza a paso firme en una obra de infraestructura nuclear decisiva: el Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados (ASECG II). Este proyecto es la llave maestra para asegurar que Atucha II pueda seguir operando después de diciembre de 2027, fecha en la que se estima que las actuales piletas de decaimiento (almacenamiento en agua) alcanzarán su límite de capacidad física.

En los últimos días, se alcanzó un avance técnico significativo con la verticalización de la grúa pórtico, un componente electromecánico de gran porte diseñado y construido íntegramente por la empresa mendocina IMPSA.

Especificaciones Técnicas de la Grúa Pórtico (IMPSA)

Característica Detalle Técnico Funcionalidad
Capacidad de Carga 80 toneladas Movimiento de contenedores de combustible.
Peso Total 150 toneladas Estabilidad estructural para precisión nuclear.
Tecnología de Mando Operación por radiocontrol Seguridad del operador y control remoto.
Sistema de Seguridad Fail-safe automático Bloqueo total ante cualquier falla de sistema.
Precisión Herramienta de posicionamiento especial Ubicación milimétrica dentro de los silos.

El almacenamiento en seco es el estándar de seguridad internacional más moderno. Consiste en trasladar los elementos que ya han cumplido su ciclo de fisión desde las piletas hacia silos de hormigón y acero, donde pueden permanecer bajo condiciones controladas durante décadas. La grúa pórtico instalada es la segunda en su tipo en Argentina, lo que refuerza la soberanía tecnológica en la gestión del ciclo del combustible nuclear.

Impacto en la matriz energética y proyecciones

El reingreso de Atucha II es un alivio para la balanza comercial energética, ya que la generación nuclear desplaza el uso de combustibles fósiles importados para la generación térmica. Con la mira puesta en 2027, Nucleoeléctrica busca no solo terminar el ASECG II para evitar el apagado de Atucha II, sino también concluir las obras en Atucha I, la central más antigua de América Latina, para extender su vida útil por otros 20 años.

“Los trabajadores petroleros no sobran”, solía decirse en la industria, y la consigna se traslada al sector nuclear: el éxito de estas paradas programadas y proyectos de extensión de vida depende de una mano de obra altamente especializada que ha logrado posicionar a la Argentina como un referente regional en el uso pacífico y seguro de la energía atómica.