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Caída del consumo de combustibles: Los despachos registran su nivel más bajo en dos años

La venta de combustibles acumuló una caída del 5,26% entre enero y julio de 2026 en comparación con el mismo período de 2023, registrando el volumen de despachos más bajo de los últimos dos años con un desplome del 7,3% en la gama premium.

Por Redacción

Lunes, 07 de septiembre de 2026 a las 16:46

Durante los primeros siete meses de 2026, el despacho de combustibles en estaciones de servicio cayó a su nivel más bajo de los últimos dos años. De acuerdo con un análisis del Instituto Argentina Grande (IAG), entre enero y julio se comercializaron 5.667,3 millones de litros de nafta, representando una contracción del 5,26% respecto del mismo período de 2023 (5.981,8 millones de litros) y un descenso del 1,84% en la comparación interanual contra 2025. El retroceso en las ventas se da en paralelo a un incremento real de la carga tributaria, pese a que el Poder Ejecutivo decidió postergar nuevamente la actualización del gravamen hasta el 1° de octubre.

El informe confirma que la retracción alcanzó a las 24 jurisdicciones del país, impactando con mayor severidad en las provincias fronterizas debido a la disparidad de precios con los países vecinos.

Desplome por segmento, impacto en provincias y carga tributaria

La pérdida de volumen de ventas afectó tanto a las naftas de mayor octanaje como a los combustibles de consumo masivo y transporte comercial.

Respecto de las categorías más castigadas, la dispersión geográfica y el peso impositivo en el surtidor, se destacan los siguientes datos centrales:

En relación con el comportamiento por tipo de producto, la nafta premium sufrió el mayor desplome en el acumulado de los primeros siete meses, con un descenso del 7,3% frente a 2023, mientras que la nafta súper retrocedió un 4,5%. En la medición específica de julio procesada por la publicación especializada Surtidores, las estaciones de servicio despacharon 1.368.722 metros cúbicos, marcando una caída interanual del 6,4% y acumulando seis meses consecutivos con registros inferiores al año anterior (caídas del 7,8% en súper y 7,04% en gasoil G2).

En cuanto a la distribución por provincias, el estudio del IAG reveló que las mayores contracciones acumuladas respecto de 2023 se registraron en las zonas de frontera: Misiones lideró las bajas con un 32,48%, seguida por Formosa (-26,26%), Corrientes (-18,83%), La Rioja (-15,73%) y Entre Ríos (-15,31%). El IAG atribuyó el fenómeno al cambio de tendencia comercial, ya que el precio local superó al de los países limítrofes. En el extremo opuesto, Buenos Aires (-0,65%) y Neuquén (-0,84%) mostraron los menores retrocesos, esta última impulsada por la dinámica hidrocarburífera de Vaca Muerta.

Sobre el incremento de la presión tributaria, el impuesto a los combustibles líquidos acumuló un incremento del 1.387% desde el inicio de la gestión actual, superando ampliamente el 329% de inflación acumulada. El gravamen pasó de representar el 8,9% del precio final en surtidor en noviembre de 2023 al 20,1% en agosto de 2026. Según el IAG, “el impuesto a los combustibles es el impuesto cuya recaudación más creció en términos relativos desde el cambio de gestión: en 2025 recaudó 91% más que en 2023 en términos reales”.

En relación con la estructura de precios y la prórroga oficial, sobre los $2.045 que cuesta un litro de nafta súper en CABA, $411 corresponden a carga tributaria (frente a $120 constantes sobre $1.333 en noviembre de 2023). Pese a la acumulación de tramos pendientes de 2024, 2025 y 2026, el Gobierno nacional dispuso mediante decreto diferir el aumento previsto para el 1° de septiembre hasta el 1° de octubre —acumulando 13 postergaciones— bajo el argumento de “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”.

Ajuste de consumo y dinámica fiscal en el sector energético

El menor volumen despachado refleja el ajuste en el consumo interno y la pérdida del mercado comprador de frontera, factores que neutralizan parcialmente la mayor recaudación por litro vendido.

La decisión de congelar las actualizaciones pendientes busca evitar que un nuevo traslado a precios retroalimente los índices de inflación, en un contexto donde el parque automotor mantiene seis meses consecutivos de retracción en el consumo de combustibles.